Con todas las salvedades propias de un encuentro de pretemporada entre un equipo de Segunda y otro de Primera, la diferencia de categoría se notó poco en el pabellón Pedro Delgado, con dos conjuntos que entienden que, sin intensidad, pocos partidos van a ganar cada uno en sus respectivas divisiones. Por ello se pudo ver un partido de poder a poder, con un Cartagena que dio primero con el gol de Asensio tras un pecado mortal de Chus al perder el balón en primera línea, y un Naturpellet que tardó poco en igualar la contienda en el juego, aunque tardó algo más en hacerlo en el electrónico.
Tanto Diego Gacimartín como Juan Carlos Guillamón apostaron por no forzar a sus hombres, con rotaciones rápidas que evidenciaban las diferencias de forma entre unos y otros. En el Cartagena, era Juanpi quien llevaba el peligro con su velocidad. En el conjunto segoviano el cuarteto Alvarito, Borja Blanco, Carlos Muñoz, Alex Fuentes, realizó minutos de calidad saliendo desde el banquillo. A ellos se les unieron otros compañeros como Edu, autor del gol del empate tras un error del portero visitante, como Iván Quintín, siempre contundente, aunque en algunas ocasiones se le fuera la mano.
Fue a partir del tanto del empate cuando el Cartagena cedió la iniciativa ante la ambición del Naturpellet, que se mostraba más duro en sus acciones. Fue cuando Álvaro marcó el 2-1, después de una gran acción ofensiva del rápido Jorge, cuando el equipo murciano devolvió todas las ‘afrentas’ que le había infligido el cuadro segoviano. Dos feas entradas y un par de discusiones entre banquillos bastaron para afear el partido, bajando la producción de acciones ofensivas, y ralentizando el juego, lo que le vino mejor al Cartagena, que volvió a inquietar (aunque poco) el marco de Alberto, titular en este encuentro.
Con otro ritmo, igual de bien Pero el Naturpellet también supo adaptarse al otro ritmo que le propuso un Cartagena algo desacertado con la pelota, y Juanfran se reivindicó con una gran acción por la banda, que finalizó Buitre tras un envío milimétrico de su compañero, al que no llegó ni la defensa ni el portero. Lo mejor de la plantilla que tiene el Naturpellet es que los minutos de juego van a estar muy caros, y quien pretenda entrar, ya no solo en la cancha sino incluso en la convocatoria, va a tener que elevar su nivel.
Alguna conversación hubo de existir en el túnel de vestuarios entre ambos conjuntos y los colegiados, ya que la segunda parte del encuentro poco tuvo que ver con la primera en lo que a fogosidad se refiere. Los dos equipos entendieron que lo que había en juego en el partido era poco comparado con todo lo que ha de venir, y bajaron sus revoluciones lo suficiente como para que las entradas a destiempo y los malos modos no salieran a relucir.
Con cambios en ambas porterías, ya que Cidao entró en el marco segoviano, y Jesús lo hizo en el cartagenero, los goles se hicieron de rogar en esta segunda mitad. El Cartagena intentaba presionar la salida del balón del Naturpellet, pero el conjunto local sacaba la pelota con mucha calidad, aunque el acierto de cara a la portería contraria no fuera el mejor posible. Pero las sensaciones sobre la cancha sí eran buenas.
A seis minutos para el final, el Cartagena cumplió su quinta falta, y precisamente a balón parado fue como llegó el segundo tanto del equipo viajero, conseguido por Asensio tras un lanzamiento de falta. Los de casa se dispusieron para el asedio, pero con el Cartagena metido en faltas era cuestión de tiempo que llegara la opción desde el doble penalti, como llegó a tres minutos para el final, cuando Iván Quintín marcó el cuarto gol segoviano desde el punto de doble penalti. Y aún pudo el Naturpellet marcar el quinto, pero la vaselina de Álex Fuentes se topó con el larguero. Pero sí acertó Alvarito para cruzar ante Jesús y marcar el quinto gol del equipo de casa. Probó el Cartagena el portero-jugador, así que el Naturpellet pudo defender esa acción en inferioridad. Así terminó un encuentro que le vino muy bien al equipo de Diego Gacimartín. El plantel tiene muy buena pinta, pero ahora toca ganar los partidos que valen.
