No sé si es la falta de buenas noticias en el deporte segoviano, pero el caso es que cuando aparece alguna la repetimos hasta la saciedad. Bien, pues yo voy a volver a insistir en el tema, aunque muchos de los lectores ya conozcan de primera mano todo lo acontecido en el ámbito del balonmano y de la piragua.
Estamos hablando de dos éxitos sin precedentes en el deporte local. Afortunadamente, uno se refiere a un juego colectivo y el otro a uno individual. Pero las dos tienen en común que se circunscriben a lugares de nuestra provincia, Nava de la Asunción y Palazuelos. Quién lo diría, ¿verdad? A veces el orgullo nos hace mirar solo a nuestro ombligo capitalino y nos olvidamos de que unos kilómetros más allá del acueducto se realiza un gran trabajo.
Del equipo del Balonmano Nava, qué podemos argumentar más. Lo propio, que la historia les debía este ascenso. No sé si viene en el mejor momento económico y deportivo del club, pero sin duda es un logro muy merecido. Son varias las fases jugadas, muchos los años formando jugadores y mucho el tiempo dedicado a gestionar los recursos para ver por fin lo que tanto se ansiaba: el ascenso a la división de honor plata del balonmano nacional. ¡Ahí queda eso! Enhorabuena a todos sus componentes: David de Diego, Crístofer, Domínguez, Nico, Gamarra, Campillo, Bruno, Darío, Carlos e Ismael Villagrán, Pablo, Ajo Martín, Alberto, Jesús, Simón y Ángel; con su joven entrenador a la cabeza, Raúl Álvarez.
El segundo gran éxito se refiere a un rara avis, a un deportista especialmente dotado para el deporte. Ha demostrado aunar una gran fortaleza física y mental para, primeramente, escoger una especialidad poco o nada conocida por estos lugares; y en segundo lugar, por perseverar y demostrar un día sí y otro también que se merece estar en la élite nacional e internacional. David Llorente es el piragüista al que me estoy refiriendo. Un gran atleta que cada cierto tiempo se nos presenta como venido de la nada. Quizás sea por pura casualidad o porque el destino se le cruza positivamente en su vida, el caso es que tenemos a un especialista en aguas bravas dispuesto a competir con los mejores. ¿Dónde están sus límites? El apoyo económico con el que cuente, el apoyo familiar e institucional que se le proporcione, unas buenas condiciones para entrenar y las lesiones nos dirán si esta realidad deportiva al final se nos convierte en un ídolo.
El encefalograma casi plano del deporte segoviano a veces se altera y repunta con gran vitalidad. Ojalá estuviéramos taquicárdicos más a menudo.