El equipo granjeño, necesitado de puntos para salir de los puestos que dan quebraderos de cabeza a directivos, técnicos y jugadores, no tenía otra alternativa que la de jugar a “comerse” el balón en cualquier lugar del campo, al igual que hizo en el encuentro que jugó el CD La Granja frente al Astorga. Y en la primera parte eso es lo que hicieron. Los jugadores consiguieron entender que abasteciendo de balones a sus delanteros se crean ocasiones de gol, y en ese terreno fueron muy superiores a un timorato equipo bañezano que, al menos esa impresión daba, los puntos le importaban, pero menos.
En esa misión atacante del equipo local Ricardo pudo forrarse a meter goles. Solo consiguió uno pero, entre las que el portero le sacó y las que desaprovechó, tuvo cinco oportunidades claras para marcar. Ello se debió a que sus compañeros, sobre todo los situados en el centro del campo, dominaban y con ello tenían buenas opciones de surtir de balones al ataque. Así, tanto Chiqui como Mario tuvieron las ideas claras. El gol que abrió el marcador, llegó de un contraataque al que Ricardo, en su segundo intento del partido, le puso la guinda.
No es que el equipo visitante contara con ocasiones o que jugara mejor que los de casa, pero lo cierto fue que, a poco de llegar el 1-0, los jugadores bañezanos se encontraron con una indecisión defensiva local -donde estos miraron más al árbitro que al jugador que tenía el balón-, y les pusieron en bandeja el empate tras el acierto de Claudio.
De nuevo llegaron para los locales los problemas y los fantasmas. Ricardo continuaba con el punto de mira algo desviado, por más que fuera mejor que los defensas rivales, y más de uno pensaba que con tanta ocasión fallada no tardaría en llegar el castigo en forma de gol en contra. Fue entonces cuando apareció la magia impregnada en las botas de Chiqui. Merece la pena contarlo.
El jugador recibió, tras pase largo de su defensa, el balón en el lateral derecho del ataque local. Avanzó unos metros. Observó la salida del portero y, pese a tener un ángulo muy cerrado de cara a portería, elevó el esférico por encima de Sánchez y el balón, tras preciosa vaselina, entró en la portería. Un golazo.
Más valdría no comentar nada de la segunda parte para no estropear lo ya descrito, porque el segundo acto del encuentro fue malo, y más aún por el equipo de casa. Cierto que tuvo ocasiones, pero también fallos de todos los colores. Lógico que, sin que La Bañeza hiciera más que los jugadores del CD La Granja, estos acabaran mirando al reloj… del árbitro. Lo pasaron mal, quizás porque el esfuerzo de la primera parte, sumado al del miércoles pasado les pasó factura. Pero el partido acabó sin más goles, y el equipo de Javi Jadraque suma cuatro importantes puntos en una semana. Ese es el camino para que no decaiga la ilusión.
