Hay futbolistas que nacen bendecidos por la afición, y a poco que hagan siempre obtendrán aplausos. Luego hay otros que tienen que sudar por litros para conseguir ganarse una ovación, y que normalmente suelen llevarse más “palos” que elogios por parte de la grada. El azulgrana Dani Arribas forma parte de este segundo grupo de jugadores, pero ayer tuvo la ocasión de ganarse su merecidísima cuota de aplausos por parte de los aficionados gimnásticos después de hacer un partido extraordinario, siendo el autor de los dos primeros goles que marcó la Segoviana al Salmantino, mandando un balón al palo, y trabajando lo indecible en el centro del campo.
No está demasiado bien personalizar la victoria que ayer logró la Gimnástica Segoviana frente al equipo de Salamanca en un solo jugador, pero Dani Arribas fue, junto a Asier, el “bueno” de una película que comenzó con mucha acción (y poco fútbol) durante los primeros 45 minutos, pasó de la comedia al drama en tan solo un suspiro tras el descanso, y acabó con final feliz, y el respetable aplaudiendo a unos jugadores gimnásticos que siguen mostrando una solvencia fuera de toda duda en La Albuera.
Llegó el Salmantino al municipal con ganas de sorprender a la Segoviana, y con un planteamiento ciertamente ambicioso, presionando con buen criterio la salida de balón azulgrana, incomodó a los locales de tal manera que éstos apenas generaron peligro en el primer tiempo, salvo un par de internadas de Javi y Dani Calleja que sacó una defensa siempre bien situada para el corte. Por el contrario, la meta de Iván pasaba por algunos apuros, porque los zarpazos en forma de contragolpes de los charros siempre llevaban peligro.
Así, el portero azulgrana tuvo que intervenir en un primer remate de Carlos, que recogió un gran servicio desde la banda izquierda, y se apoyó en Chema y Anel (ayer en el papel de bomberos, apagando todos los fuegos en las inmediaciones del área local) para evitar un 0-1 que parecía cantado después del remate de Carlos a un metro de la raya de gol. Y aún tuvo el meta azulgrana una cierta dosis de fortuna cuando casi se comió una falta botada por Toni que a punto estuvo de entrar en su portería.
Pero que el Salmantino se tomase un respiro en la presión, y que la Segoviana lo aprovechara de manera letal fue todo uno. Bastó una falta cerca del área de Carre, y un rechace de la barrera a lanzamiento de Calleja para que Dani Arribas recogiese el balón dentro del área, y empalmase un zurdazo que a punto estuvo de despejar el portero charro, pero que acabó convirtiéndose en el 1-0. Y aún pudo el “9” azulgrana marcar el segundo, pero no eligió la mejor opción en su mano a mano con el portero.
El equipo local no había sido mejor que el visitante en el primer tiempo, pero se marchó a los vestuarios con la ventaja en el marcador. Sin embargo, esa posible “injusticia” deportiva con el Salmantino se vio compensada de largo en los primeroos minutos de la reanudación, cuando una jugada desgraciada por parte de la zaga gimnástica le dio la ocasión a Nacho de cabecear a gol un inocente disparo de Toni que había sido rechazado por la defensa.
La Segoviana acusó el golpe, y durante algunos minutos se la vio insegura sobre el campo, aunque Dani Arribas estuvo a punto de sacar del letargo a su equipo con un remate de cabeza que se estrelló en el palo tras un saque de esquina. Pero el Salmantino no supo leer lo que le demandaba el partido, se empeñó en querer ahondar en los nervios de Iván rematando a portería desde casi cualquier posición, y con ello permitió que la Segoviana se fuera rehaciendo, algo a lo que contribuyeron los dos cambios que hizo Sedano, que dio entrada a Manu para reforzar el centro del campo, y a Mariano para revitalizar la zona de ataque.
Así, el equipo azulgrana fue a más, y tras otro lanzamiento de esquina perfectamente botado por Asier, y rematado por Mariano, Dani Calleja solo tuvo que empujar a las mallas el rechace “in extremis” de Carre. El Salmantino físicamente fue bajando muchos enteros, y los espacios que generó a la espalda de Gallego en el lateral zurdo terminaron por ser aprovechados por Mariano, que sirvió a Asier para que éste marcara el 3-1 de perfecta vaselina sobre la salida del portero.
Y aún pudieron los de casa marcar más goles, pero a Mariano se le escapó entre las piernas un perfecto servicio de Dani Arribas para haber marcado a puerta vacía el 4-1. Al final, los azulgranas acabaron contentos por la victoria, y seguramente felices porque a un compañero (que no siempre ha contado con el favor de la grada) le salieron ayer muy bien las cosas. Ya era hora.
