Los amantes del fútbol sala tuvieron en la tarde de ayer una buena oportunidad para ver a dos de los mejores equipos de la Segunda División femenina, que sobre la cancha del pabellón Pedro Delgado ofrecieron una buena lección de lo que puede ser este deporte, donde la táctica tiene mucho protagonismo en las primeras partes, pero que en las segundas, cuando las jugadoras comienzan a notar el cansancio, aparecen los espacios, y con ellos las ocasiones de gol en ambas porterías.
Ayer, el Unami tenía un difícil compromiso frente a un Leganés que demostró en Segovia las hechuras de un gran equipo, con jugadoras de extraordinaria movilidad y no menos calidad individual, que llegó al Pedro Delgado consciente de que se medía a un equipo azul que se ha hecho grande en la categoría a base de buen juego y mejores resultados, y que se llevó los tres puntos gracias a una acción de fortuna, de las que hay muchas en el fútbol sala.
Quizá por el gran respeto que se tenían ambos conjuntos, en la primera parte imperó más el miedo a perder, que las ganas de ganar. Con los dos conjuntos defendiendo en media cancha (el Unami aún más atrás), los espacios se reducían hasta la nada, por lo que jugar el balón con el pívot se convertía en una utopía, casi tanto como lanzar entre los tres palos del marco contrario con alguna garantía. Era el Leganés quien trataba de protagonizar las primeras llegadas, como un taconazo de Puche tras un saque de banda que puso a prueba los reflejos de Laura, o un remate fuera de Ana en otra acción de estrategia que fue el preludio del 0-1, tras un buen desmarque a la espalda de Adela por parte de Marina, que ante la salida de Lau consiguió superarla con su lanzamiento.
Del Unami en ataque apenas se tenían noticias, y en defensa el equipo comenzaba a sufrir la ausencia de Cris, porque la movilidad de las visitantes provocaba bastantes desajustes que ponían el corazón en un puño a los aficionados locales, que a punto estuvieron de celebrar el gol del empate en un contragolpe que dejó a Patri sola ante Marta, pero el lanzamiento de la ‘9’ segoviana se marchó desviado. Con el equipo demasiado precipitado en sus intentos ofensivos, como si le pesara demasiado el hecho de medirse en condiciones de igualdad a un equipo con calidad suficiente para ser campeón de Liga, el encuentro llegó al descanso.
Mejor tras el descanso
El tiempo de reflexión le vino fenomenal al Unami, que tuvo la ocasión de dejar en el vestuario los complejos, y comenzar a mostrar buena parte de las virtudes que le han llevado a la zona alta de la tabla. Con Tamara en la cancha el equipo subió una marcha más en su juego ofensivo, y las ocasiones comenzaron a llegar, aunque también llegaron los reveses para un conjunto local que perdió a Cris de la Fuente después de que la segoviana se lanzara a desviar un remate de Aída y terminara lesionada en su rodilla derecha.
Como quiera que el Leganés también quería demostrar su buen hacer con la pelota, el encuentro se adentró en una dimensión extraordinariamente atractiva, con alternativas para ambos equipos, del que sacó más partido el Unami, que tras una gran combinación por el centro igualó el partido por medio de Laura Llorente, que elevó el esférico ante la salida de Ana Rosa, y tuvo el 2-1 muy cerca, en un saque de esquina que despejó una jugadora visitante al palo de su portería. En el marco local, la figura de Estela de hacía aún más grande en un remate lejano de Sara.
Pero esta dinámica de ataques y contraataques sufrió un brusco parón cuando la segoviana Marina se equivocó forzando una segunda tarjeta amarilla al despejar un balón que había salido claramente por la banda, y dejó al Unami con una jugadora menos durante dos minutos. Al Leganés le tocaba pararse y pensar, pero no encontró la forma de hacerlo, metidas de lleno sus jugadoras en un partido de mucho ritmo, y el Unami logró aguantar la inferioridad, y recuperada la igualdad, Tamara veía cómo su lanzamiento, que había superado a la portera madrileña, se marchaba ligeramente alto.
Cuando el partido se metió en el tramo final, al Unami empezaban a pesarle las piernas, fruto del esfuerzo, y su rival vio clara la ocasión de volver a ponerse por delante. Pudo hacerlo por medio de Sara, pero su vaselina se encontró con el larguero, y el posterior remate a bocajarro de Puche fue rechazado por Estela en una intervención extraordinaria. El equipo local tuvo su opción de lograr el segundo tanto, pero Patri envió el único lanzamiento de doble penalti del partido al cuerpo de Ana Rosa.
A falta de minuto y medio, cuando los errores se pagan muy caros, llegó la segunda amonestación para Rocío, y el Unami se vio obligado de nuevo a defenderse en inferioridad. En esta ocasión el Leganés lo tuvo algo más claro, y puso más peligro sobre el marco local, hasta que un envío de Marina al segundo palo rebotó en las piernas de Patri, desviando su trayectoria y sorprendiendo a Estela. Fue el 1-2 que llevó la primera derrota del Unami en casa ante un rival que, aparte de la suerte, demostró en Segovia por qu
