La selección española de balonmano conquistó ayer el bronce en el partido por el tercer y cuarto puesto del Europeo de Dinamarca ante Croacia (28-29), en un duelo en el que el lateral Joan Cañellas y el pivote Julen Aginagalde volvieron a erigirse como piezas fundamentales del combinado dirigido por Manolo Cadenas para lograr el quinto metal continental.
El vasco, incluido en el ‘siete ideal’ del torneo, y el catalán, máximo anotador con ocho goles, respondieron a la gran labor de Sierra en la portería, y el conjunto nacional marchó por delante durante casi todo el enfrentamiento.
Así, los ‘Hispanos’ consiguieron la quinta medalla continental, tras las platas logradas en los Europeos de España 1996, Italia 1998 y Suiza 2006, así como el bronce de Croacia 2000.
El cuadro patrio se sostuvo en los primeros compases gracias a dos tantos desde los siete metros de Joan Cañellas, sorprendentemente fuera del ‘siete ideal’. Al contrario que en duelos anteriores, los jugadores de Cadenas impusieron un ritmo rápido en cambios y contragolpes que les ayudó a ponerse por delante, acompañado, por fin, de la solidez en defensa.
No fue hasta la mitad del primer período cuando los ‘Hispanos’ lograron hacerse con una ventaja de dos tantos, amparada por las paradas de Sierra y por un tanto de Ugalde desde el extremo. El ataque posicional dio sus frutos y Entrerríos puso la máxima distancia en el minuto 19 (11-8).
Pérez de Vargas se unió a la fiesta deteniendo un lanzamiento desde los siete metros a Horvat. Después de unos instantes dubitativos, en los que los croatas lograron empatar el duelo (12-12), el combinado español volvió a hacerse con una renta que le permitió llegar 13-16 al descanso.
El atasco se reprodujo en la reanudación, pero el combinado balcánico, con un gran Buntic, solo se vio con opciones a tres minutos del final, tras la exclusión de Ugalde (26-27).
Sin embargo, un golpe de Duvnjak, máximo anotador de los suyos con ocho tantos, a Cañellas revirtió la situación, dejando a España con uno más, y el lateral sentenció el duelo a 50 segundos del final del encuentro.
