Ayer fue un día especial para Michael Schumacher, aunque el expiloto alemán, en coma tras un accidente de esquí, no pueda saberlo: cumplió 45 años y cientos de aficionados de Ferrari se congregaron ante las puertas de la Clínica Universitaria de Grenoble, donde el campeón se debate entre la vida y la muerte.
«Schumi: todos nuestros pensamientos están contigo y tu familia», rezaba un gran cartel en el camino a la clínica, decorado con banderas rojas, logos de Ferrari y todo tipo de imágenes.
Dentro de la clínica, el ambiente era diferente, se analizaba cómo seguir en los próximos días, en medio de un secretismo que no permite saber cuál es la situación real del alemán. El centro no ha decidido aún cuándo difundirá nuevas informaciones sobre su estado de salud. Los últimos datos se dieron el pasado miércoles: estable, pero sigue crítico.
El germano ha sido operado ya dos veces desde que el pasado domingo se golpeara la cabeza contra una piedra en la estación de esquí de Meribel. Su familia más cercana está en Grenoble y no se ha separado de él desde que ocurrió el fatídico suceso.
En este día tan señalado, la escudería Ferrari quiso dedicarle un sentido homenaje . «Hay muchos momentos maravillosos que vivimos juntos y elegimos 72. No es una cifra casual, es la de las victorias que Michael logró entre 1996 y 2006 para la escudería», reza el equipo en su página web.
La relación entre Schumacher y Ferrari es única en la historia de la Fórmula Uno. El expiloto ganó, entre 2000 y 2004, cinco títulos mundiales consecutivos. Además, el presidente de la marca, Luca di Montezemolo, y el jefe de equipo, Stefano Domenicali, están en contacto permanente con la familia.
Mientras tanto, la Policía interrogó ayer al hijo de Schumacher, que estuvo presente cuando sucedió el accidente. Según indicaron algunos medios, los investigadores confiscaron una cámara que llevaba adherida al casco. La Justicia ha abierto una investigación para determinar las circunstancias del siniestro y establecer si pueden derivarse responsabilidades.
