A lo largo de la presente temporada, la primera de su existencia como heredero del Caja Segovia, los miembros del Segovia Futsal han tenido bastantes oportunidades de sentirse solos en su lucha por sacar el club adelante, tanto deportiva como económicamente. No han sido escasas las ocasiones en las que el equipo dirigido por Carlos Sánchez se ha ejercitado en una grada vacía, y en una cancha en la que nadie más había que los jugadores y los miembros del cuerpo técnico.
Pero, en la tarde/noche de ayer, la sensación fue bastante distinta, y por un momento dio la sensación de que el heredero del Caja Segovia reverdecía los viejos laureles de su precedesor. Público en la grada, y muchos representantes de los medios de comunicación en la cancha, esperando que terminara un entrenamiento más multitudinario que de costumbre.
La «culpa» de todo ello la tuvieron dos jugadores, Javier Orol y Alberto Riquer, que cuando alguno de los chavales con los que entrenaron ayer aún no sabían si jugar al fútbol o al baloncesto, ya estaban levantando Copas de Europa en el Pedro Delgado, y que ayer volvieron a sentirse tan importantes para Segovia como lo fueron en aquellos años.
El tiempo ha pasado, aunque después de ver cómo se ejercitaban ambos en su primer entrenamiento con el Segovia Futsal cualquiera lo afirmaría, porque los dos demostraron haberse cuidado físicamente, y no tardaron en ofrecer los primeros consejos a unos jóvenes jugadores que escuchaban atentamente las indicaciones que les ofrecían los dos campeones de todo.
Llegó el momento de las presentaciones, pero la realidad es que había poco que decir, salvo agradecer en nombre del Segovia Futsal la llegada de Orol y Riquer, algo que hicieron tanto Rafael Encinas como presidente del club, como José Luis Montero, ‘Pepelu’, responsable de la dirección deportiva, y que los deportistas mostraran sus sensaciones al volver a pisar la cancha del Pedro Delgado, de nuevo como integrantes de un equipo segoviano, puesto que ambos ya habían estado en el pabellón, jugando como visitantes.
Los dos jugadores mostraron en todo momento sus ganas de ayudar “en la medida de nuestras posibilidades” a un club que sienten como suyo, y aunque no es factible que ambos puedan asistir a todos los entrenamientos, y Orol ya dejó claro que “esta ayuda es puntual”, el gen ganador que pueden inculcar ambos jugadores al Segovia Futsal ha sido bien valorado por el cuerpo técnico, que ha acogido con agrado la llegada de los dos ex-jugadores del Caja, “porque vienen a ayudar de manera desinteresada. Aportarán su experiencia, ya hemos visto en este primer entrenamiento que se han cuidado físicamente, y ojalá nos ayuden a que tengamos una segunda vuelta mejor que la primera y podamos dar alguna alegría a nuestra afición, que se la merece”.
Además de Javi Orol y Alberto Riquer, en el entrenamiento de ayer el entrenador tuvo la posibilidad de observar las evoluciones de otros jugadores a prueba, como son Quique Salgado, que vuelve a Segovia después de su experiencia en el fútbol sala inglés, Víctor Páez, recuperado de su rotura del ligamento cruzado anterior, y Álvaro López, joven jugador procedente de Rivas. Según afirmó Pepelu, uno de los tres podría terminar quedándose también en el primer equipo del Segovia Futsal, que ayer se sintió un poco más grande, y un poco menos solo.
