La tarde del pasado sábado resultó de lo más accidentada para dos conjuntos segovianos, el Unami de fútbol y el Viveros Herol Nava de balonmano, que se llevaron dos buenos sustos al verse obligados a trasladar a dos de sus componentes al hospital, con lesiones que en un principio parecían de una cierta gravedad.
Comenzando por el fútbol, pasada la media hora del encuentro que el Unami jugaba en el campo del Salmantino, con empate a un gol en el marcador, el mediocentro del equipo segoviano Miguel Ángel Maroto recibió un codazo en un pómulo por parte de un jugador local que obligó no sólo a sustituirle, sino a trasladarle con premura al hospital, puesto que tras recibir el golpe, el segoviano llegó a perder momentáneamente la visión por uno ojo, tenía paralizada una parte de la cara, sufría mareos, y comenzó a sangrar por la nariz. Ya en el centro médico, las radiografías desvelaron un fuerte hematoma en el pómulo con rotura de vasos sanguíneos, aunque afortunadamente sin complicaciones óseas. Pese a que el hematoma perdurará durante varios días, Maroto quiso comenzar a ejercitarse con el equipo, aunque fuera en el gimnasio evitando el trabajo con el balón.
Unas pocas horas más tarde de la lesión de Maroto, en Nava de la Asunción los aficionados al balonmano disfrutaban de una nueva victoria del Viveros Herol Nava, en esta ocasión frente al Beti-Onak, cuando Darío Ajo, tratando de defender una penetración de un contrario, sufrió un golpe en la cabeza de la tibia con la rodilla del atacante, cayendo de inmediato al suelo entre evidentes gestos de dolor. Después de más de 20 minutos postrado sobre la cancha por indicación del dúo arbitral, el segoviano de Nava fue trasladado al Hospital General, donde se le realizaron las primeras exploraciones. Aunque no se podrá saber con exactitud la lesión del navero hasta que no se le realice una resonancia, que no podrá hacerse hasta que no baje la inflamación de la rodilla, se ha descartado de manera provisional la rotura del ligamento cruzado anterior, aunque sí se ha diagnosticado una fuerte, y dolorosa, contusión ósea, que como mínimo tendrá apartado a Darío Ajo un mínimo de dos semanas de las canchas. De confirmarse el diagnóstico, y de no estar afectado los ligamentos laterales ni el menisco, sería el mal menor para el jugador, ya que en algunos momentos, al igual que sucedió con Maroto en Salamanca, llegó a temerse por un problema mucho mayor. A la espera de la evolución y las pruebas definitivas, parece que ambas lesiones se quedaron en dos buenos sustos.
