A veces, los sueños se cumplen. Y el Segovia FS soñaba con convertirse durante una noche en el Caja Segovia, y derrotar al Santiago Futsal en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, dándose por fin una alegría en su corta vida, repleta de dificultades. Y el fútbol sala, cual hada caprichosa, convirtió el sueño en una dulce realidad.
Salió el Segovia FS con muchas ganas a la cancha. Tantas que apenas cinco segundos después de iniciado el choque, Abel Castilla trataba de sorprender al portero Raúl Jerez con un remate que se marchó fuera por poco. Un minuto y medio después, entre el propio Castilla y Ángel se encargaron de robarle la cartera a David Pazos, montando una rápida contra que acabó con el capitán del equipo segoviano anotando el 1-0.
El Santiago, a todo esto, esperaba paciente su oportunidad, y se encontró el conjunto visitante con un gol a favor tras una acción desgraciada de Ángel Bingyoba, que en su ánimo de despejar un envío de Pazos se metió el 1-1.
El equipo de casa no tardó en ir a ráfagas en su juego tanto defensivo como ofensivo, combinando momentos de inspiración, como el que dio lugar a otro robo en primera línea que dejó a Javi Alonso y a Jimeno solos ante el portero visitante, con otros desesperantes, con grandes desajustes que permitían no solo las llegadas de los jugadores gallegos, sino que también aumentaban el número de faltas, todas ellas muy claras, hasta llegar a la quinta cuando a la primera parte le restaban aún 11 minutos para su finalización.
En la ráfaga buena, el equipo de casa estuvo cerca de marcar el 2-1 en dos acciones en las que Javi Alonso no tuvo el “instinto asesino” suficiente como para batir la portería de Raúl Jerez cuando estaba en buena posición. En el banquillo santiagués, Santi Valladares rotaba y rotaba a sus hombres, tanto que en algunos momentos no todos los jugadores visitantes tenían claros los conceptos que demandaba su entrenador. Así llegó el 2-1, en otra mala salida del balón visitante, que propició otra contra de los segovianos, culminada en esta ocasión por Ángel en el segundo palo.
Marcar el segundo el Segovia FS, y dar dos pasos adelante el Santiago fue todo uno. Los gallegos elevaron la línea de presión hasta ahogar prácticamente de manera total la salida de balón de los de casa, y Mordi tuvo que emplearse muy a fondo en varias acciones muy peligrosas, incluido un doble penalti lanzado por Palomeque, que rebotó en la escuadra. Pero el empate no llegó, y al descanso se llegó con la mínima ventaja local, con el Santiago sin saber a qué carta quedarse, y con los segovianos cansados, pero contentos.
El quinteto que puso en liza el Santiago FS en el arranque de la segunda parte reflejaba las ganas de su técnico de dejarse de rotaciones. Con David, Barroso, Quintela y Pazos, el conjunto gallego trató de intimidar a los segovianos con su presión, pero se encontró con un equipo de casa crecido y con las cosas claras, que no permitió al Santiago más que una contra que salvó Mordi, y que recibió un tercer tanto local cuando Javi Alonso cruzó su remate por abajo tras una buena combinación local.
Con el Segovia FS aprovechando el viento a favor, el partido entró en unos minutos en los que estuvo más cerca el cuarto gol casero que el segundo de los visitantes. Pero Javi Alonso se entretuvo demasiado en varias acciones que hubieran sido muy peligrosas para el marco gallego de haber soltado el balón con más premura. Y, cuando menos pasaba, llegó un córner favor de los gallegos, llegó otro saque de esquina para el Santiago (que no era), y Palomeque cogió su fusil para enviar a la escuadra el balón. 3-2, y a sufrir.
Y el sufrir fue constante, porque el partido fue un continuo ida y vuelta con clarísimas ocasiones para ambos conjuntos, incluso cuando el Santiago puso a Barroso de portero-jugador faltando tres minutos para el final de un partido que hizo vibrar al medio millar de aficionados que al concluir el choque con la victoria segoviana, ovacionaron a los jóvenes jugadores de un joven equipo que sueña con ser grande.
