El piloto alemán Sebastian Vettel (Red Bull) logró ayer su segunda victoria de la temporada en el Gran Premio de Bahréin, cuarta prueba del Mundial de Fórmula Uno, reeditando así su triunfo del pasado año en el desierto y aumentando su ventaja al frente del campeonato. Mientras, Fernando Alonso (Ferrari) terminó octavo debido a un problema en el alerón trasero que afectó al DRS, el sistema de adelantamiento.
El finlandés Kimi Raikkonen (Lotus) firmó su tercer podio del año al finalizar segundo y su compañero de equipo, Romain Grosjean, completó el podio en una carrera muy desgraciada para la escudería Ferrari, ya que tanto el asturiano como Felipe Massa sufrieron problemas en sus monoplazas.
Al tiempo que en el ‘box’ de ‘Il Cavallino Rampante’ se acumularon la mala suerte y los percances técnicos, Red Bull bordó su estrategia permitiendo así el triunfo del vigente campeón.
El alemán, cuarto en la parrilla, forzó mucho de inicio y en los primeros instantes de la carrera mantuvo un duelo espectacular con Fernando Alonso. Parecía que, por primera vez en los últimos tiempos, los aficionados al ‘Gran Circo’ iban a disfrutar con una ‘batalla’ de igual a igual sobre el asfalto. Con todas las miradas puestas sobre ellos, apenas se había apagado el semáforo cuando Vettel y Alonso comenzaron con las hostilidades, mientras un Nico Rosberg (Mercedes) que fue testigo y víctima a la vez, no pudo mantener su primer puesto.
Pero el duelo en el desierto de Barhéin terminó pronto, cuando el alerón trasero del Ferrari falló. Y con él, dejó de funcionar un DRS que se abría, pero no se cerraba. Así, Alonso se quedó sin un importante apoyo aerodinámico, por lo que se vio obligado a parar en ‘boxes’ para solucionar el problema. Sin embargo, parece que nadie avisó al asturiano de que evitase utilizar el sistema de adelantamiento, puesto que, apenas dos vueltas después, tuvo que volver a parar para que le colocasen el alerón trasero en su posición natural.
A partir de ese momento, el español, que salió decimoséptimo de la segunda parada, comenzó su espectacular remontada para, por lo menos, entrar en los puntos. El bicampeón tuvo que arriesgar con un pilotaje basado en el talento y el valor, pues carecía de la ayuda técnica que supone el DRS. Y, a pesar de las dificultades, terminó octavo, a dos décimas del séptimo, Mark Webber (Red Bull) y pegado a Lewis Hamilton (Mercedes) y Sergio Pérez (Mc Laren), quinto y sexto respectivamente.
El fallo técnico del Ferrari del asturiano dejó vía libre a un Vettel imperial. El alemán aprovechó la ausencia de su rival para marcar un ritmo salvaje que le llevó al primer puesto, ya incontestable.
Por detrás, la desgracia de Ferrari se cebó también con Felipe Massa. El brasileño pinchó uno de sus neumáticos y también se vio obligado a pasar por ‘boxes’. Sin embargo obviando a Vettel y a la desafortunada jornada de la escudería italiana, había carrera. El conjunto Lotus demostró su excelente comienzo de campaña y se abonó al podio con Raikkonen (tercero del año), segundo, y Romain Grosjean (tercero de su carrera y primero del curso).
Además, el británico Paul Di Resta saboreó durante muchas vueltas el tercer lugar del cajón, pero el piloto francés ‘voló’ en las últimas vueltas y Lotus completó una carrera sensacional, apartando a Webber y Hamilton del podio, y solo por detrás de un Vettel que, abonado al triunfo en Sakhir, agranda su diferencia como líder. La batalla del Mundial se traslada a Europa, donde Alonso tratará de recortar diferencias con el alemán.
Alonso culpa a la mala suerte del fallo de su Ferrari
El piloto español de Ferrari, Fernando Alonso, explicó después de terminar octavo en el Gran Premio de Bahréin, que «no era el día de la suerte», después de romper el alerón trasero de su monoplaza, que le inhabilitó el DRS, ya que «todo se torció desde el principio».
«No era el día de la suerte, aunque no se puede decir que Malasia ganáramos por eso. Pero, desde luego en esta carrera no hay discusión», comentó el asturiano. A su vez, dejó claro que, tras el problema técnico, surgieron los inconvenientes. «Hicimos una parada más que los demás y había que luchar desde atrás y sacar algún punto. Habrá que intentar aprovechar otros días», aseguró.
Respecto al sistema de adelantamiento, que quedó inutilizado por la avería en el alerón, el bicampeón del mundo reiteró que tuvo «la tentación constante de abrirlo pero tenia instrucciones de no hacerlo». «Es un hecho aislado, quizás uno de los primeros problemas que tenemos con el coche», puntualizó.
Por su parte, el piloto alemán de Red Bull Sebastian Vettel se mostró muy satisfecho tras hacerse con la victoria en el desierto del Golfo Pérsico, afirmando que fue una «carrera fantástica» y que el ritmo fue «increíble», por lo que no se «esperaba» este resultado.
«Era importante la salida, ponernos delante y cuidar los neumáticos. El coche comenzó muy rápido y cada vez más, por lo que ha sido una hermosa carrera», subrayó el vigente campeón.
Asimismo, reconoció que no fue una victoria sencilla y que se encontró con dificultades en el inicio de la prueba con el asturiano: «El principio con Fernando, que se ha metido en la salida, ha dejado muy ajustado todo».
