Los aficionados blancos ya no piensan en la Liga. Cuanto antes se acabe, mejor. Con el deseo de que la Champions sea el bálsamo para todos sus males, los jugadores del Real Madrid ya tienen en la cabeza la eliminatoria de octavos de final, en la que se medirán al Manchester.
Después del enésimo tropiezo liguero, esta vez contra el Granada y con un gol en propia meta de Cristiano Ronaldo, el conjunto ‘merengue’ intenta coser sus heridas rápidamente, porque la temporada sigue adelante y no hay tiempo que perder.
Sin embargo, las aguas bajan turbulentas. Si hace unos días la periodista Sara Carbonero incendió a la parroquia de Chamartín con sus declaraciones sobre la desunión del vestuario, ahora ha sido el propio José Mourinho el que ha lanzado los dardos.
Tras el choque en el estadio Nuevo Los Cármenes, el luso no dejó títere con cabeza y, además de entonar el ‘mea culpa’, señaló a varios jugadores. «La responsabilidad de la derrota es mía. Cuando ganamos y jugamos bien, ya habéis dicho que es autogestión, y si perdemos, es responsabilidad del entrenador», destacó.
También mando un duro recado al argentino Ángel di María, que reclamó la presencia de los servicios médicos en los últimos minutos del choque. «Si un jugador cae lesionado, con el equipo perdiendo y faltando poco para el final, si no es grave, no tiene que esperar que salga el médico, sino sacrificarse un poco y seguir jugando».
«Han jugado futbolistas que estuvieron durante los 90 minutos ante el Barcelona y otros que nada. Algunos yo sí sé por qué estaban cansados, porque el miércoles trabajaron durísimo, pero hay otros que no sé por qué», sentenció.
Incredulidad y sarcasmo
Por otro lado, entre la incredulidad y el sarcasmo, la prensa destacó el hecho inédito del primer gol en propia meta de la carrera de Cristiano. «Lo nunca visto», escribió Marca en su portada.
«Este nuevo sopapo tuvo de original la autoría, el más difícil todavía», indicó El Mundo, mientras que el catalán Sport se regocijó con el traspié del héroe enemigo. «Ridículo del Madrid», tituló en su portada, ilustrada con una imagen del luso en pleno lamento.
