La selección española encajó ayer su primera derrota en el Mundial después de caer ante Croacia en un ajustado y competido partido, aunque evitará a la temida Francia en los cuartos de final y se cruzará con Serbia.
Los de Valero Rivera volvieron a estrellarse con los balcánicos, con los que han perdido en cinco de sus últimos seis partidos, pero ninguno dio pie a cualquier tipo de especulación para no ser primero. Ambos fueron a por todas y mostraron una intensidad brutal.
Bajo un magnífico ambiente, el duelo comenzó de poder a poder. Croacia, sin el concurso finalmente de Blazenko Lackovic, no se dejó intimidar por el inicio local, y encontró en su extremo, el velocísimo Ivan Cupic, la forma de contrarresta a una España liderada por Alberto Entrerríos, autor de la mitad de los seis primeros goles de los de Valero Rivera.
Kopjlar empezó a mostrar sus virtudes desde el lateral derecho y el cuarto gol de Cupic y las paradas de Alilovic hicieron que los de Slavko Goluza tomasen la delantera en el electrónico (6-8, min. 13). La defensa de la escuadra anfitriona no se acababa de asentar y su ataque se atascaba por momentos ante el 6-0 rival, pero aprovechó una exclusión del duro Gojun para igualar el marcador.
Rivera siguió con su pauta de refrescar el equipo y volvió a apostar por juntar a Sarmiento y Ruesga. Los cambios no dieron tanto fruto como ante Hungría y con la aparición de Bicanic, los actuales bronces olímpicos llegaron al descanso por delante (13-15).
La afición, al rescate
El seleccionador volvió a confiar en la reanudación en Aitor Ariño para frenar el ataque balcánico, pero el extremo fue excluido en casi sus primeras acciones defensivas y Croacia lo aprovechó para volverse una seria amenaza (13-16, min. 35). La afición acudió al rescate y, junto a una exclusión de Vori y la aparición de Entrerríos, España volteó el marcador (19-18).
Goluza tuvo que parar el partido. Pese a un gran Alilovic, el bloque patrio empezó a disfrutar de sus mejores minutos, funcionando en ataque y, sobre todo, en defensa, donde el avanzado, incomodaba a la antes suelta primera línea croata. Con Maqueda uniéndose a Entrerríos, la anfitriona endosó un 4-0 de parcial que la puso por delante por primera vez con cierta comodidad (21-18).
Pero el rival no se descompuso y supo aguantar, con la recuperación de Kopljar en la ‘maquinaria’ ofensiva y con su ‘muro’ defensivo que hacía crecerse a Alilovic. Ahora tuvo que ser Valero Rivera el que pidiese tiempo muerto tras el rápido resurgir de los balcánico (22-23) para mantener la calma, y devolvióa la pista a Entrerríos y Maqueda.
La anfitriona entró uno arriba en los cinco minutos finales (25-24) y con una doble exclusión a favor, pero no lo supo aprovechar y fue su castigo final. Una pérdida y otra vez Alilovic permitieron que su rival saliese airoso y una exclusión de Viran Morros hizo que los ‘hispanos’ jugasen lo decisivo en inferioridad numérica. Igor Vori, letal en el tramo final, puso por delante a los suyos, y el extremo Albert Rocas, cerrado por el portero, no pudo empatar.
