170.000 kilómetros recorridos para participar en seis maratones, una carrera de 63.000 metros y otra de 80.000, más de 15.000 euros recaudados con fines solidarios. Estas son las cifras más representativas de lo que ha supuesto el Real Sitio Grand Slam Marathon que, en la figura del granjeño Luis Alonso, está muy cerca de completarse con la última de las ocho carreras que dan forma a esta aventura que se puso en marcha hace, exactamente, un año y cuatro días.
The Big Easy Marathon, en Wanaka (Nueva Zelanda) pondrá la guinda al pastel, el próximo 26 de enero. Por ello el atleta, junto al alcalde del Real Sitio de San Ildefonso, José Luis Vázquez, convocó ayer a los medios de comunicación en el Salón del Siglo XXI del Consistorio granjeño, no solo para presentar esta última etapa, sino también para hacer balance de las siete carreras anteriores.
Al acto también acudieron varios familiares y amigos de Alonso, entre los que se encontraban Luna y sus padres. Recordar que la niña granjeña, que sufre una enfermedad rara, pudo adquirir una silla especial gracias al apoyo iniciado por el atleta con la venta de papeletas de los ‘kilómetros’ de la Everest Trail Race; y, más adelante, con la celebración de un partido amistoso de fútbol entre el Club Deportivo La Granja y la Gimnástica Segoviana, en las Navidades de 2011.
De este modo, el acto se abrió con unas palabras del alcalde en las que destacó que el Real Sitio Grand Slam Marathon está siendo “una experiencia irrepetible, no solo para Luis, sino también para La Granja, que ha visto cómo uno de sus vecinos ha llevado a cabo una iniciativa solidaria y deportiva que ha superado las expectativas previstas”.
A continuación, se proyectó un montaje de fotografías realizado por Beatriz, la pareja de Luis Alonso, en el que se mostraron preciosas instantáneas de las siete carreras que ya ha realizado el atleta.
La primera de ellas, la del Sáhara, en los alrededores del campamento de Tindouf, “una experiencia que jamás olvidaré, y una carrera que fue todo un éxito”, confesó Alonso, recordando la ayuda que recibieron un buen número de refugiados con los medicamentos, los útiles sanitarios y las gafas que llevó a la zona.
Después, de la arena del desierto se pasó al hielo del Polo Norte, “con temperaturas de -30º en una prueba muy dura, a la cual Andrew Murray –el ganador–, imprimió un fuerte ritmo desde la salida”.
La tercera cita fue en la Gran Muralla china, “una carrera muy rápida, ya que en cuestión de cinco días viajé hasta allí, corrí y regresé a España. Me llenó de satisfacción haberla ganado y, sobretodo, haber conseguido los 3.000 euros para la Asociación de Discapacitados de San Ildefonso”.
Seguidamente, tocaba correr en casa, y Luis Alonso no decepcionó en el Gran Trail Peñalara. “Conocía el terreno, y pude realizar una gran carrera. Fue muy especial el momento de llegar a meta, rodeado de los míos, y fue muy bonito el poder ayudar a la Hermandad de Donantes de Sangre de Segovia”, confesó.
En cuanto al quinto evento, en México –y solo dos semanas después de correr el Gran Trail Peñalara–, Luis Alonso se quedó fascinado con “la forma de vida de los Rarámuri, que viven de lo que cosechan. Fue muy especial poder convivir con ellos, y ayudarles con los casi 3.000 dólares recaudados. En cuanto a la carrera, me siento muy orgulloso de haber completado los 63 kilómetros siendo el primer atleta no Rarámuri en acabar la prueba”.
Tras México llegó Chile, con “un segundo puesto que me supo a victoria, ya que la experiencia fue dura al coincidir con el final de las fiestas de La Granja, volar a Chile el 29 de agosto y correr el 1 de septiembre”, explicó.
Y antes de acabar 2012, Alonso tuvo la oportunidad de conocer la Antártida y de participar en una maratón en la que, de nuevo, se vio las caras con el británico Andrew Murray, quien se llevó el triunfo por delante del granjeño. “No pude dar caza a Murray por culpa de una lesión muscular, pero fueron cinco días inolvidables. Entre todos los participantes formábamos una gran familia”.
Así pues, con todos estos recuerdos en la retina de un emocionado Luis Alonso, tras la proyección de fotografías se pasó a presentar brevemente su próxima y última carrera en tierras neozelandesas.
Una prueba que cuenta con 3.500 metros de desnivel acumulado y, valiéndose de esta cifra, Alonso quiere vender otras tantas papeletas a un euro cada una. La recaudación irá a parar a la Asociación Lola Velayos ‘No más vidas rotas’, que lucha a favor de las víctimas de accidentes de tráfico.
“Después de un año de viajes y carreras mis baterías están al mínimo. Pero hay algo que tengo claro: voy a acabar la prueba de Nueva Zelanda sí o sí, para cerrar con éxito el Real Sitio Grand Slam Marathon. Un 15 de enero de 2012 presentamos lo que parecía un sueño, y este sueño se ha convertido en realidad”, concluyó Luis Alonso.
