El Caja Segovia jugará la Copa de España de fútbol sala por quinto año consecutivo, un hecho que debe ser considerado en su justa medida, teniendo en cuenta que de aquel equipo dirigido por Miguel Rodrigo que se clasificó para la Copa de Granada en 2009 sólo queda un jugador, David Ruiz “Burrito”, que en este quinquenio en el Caja ha pasado de proyecto de futuro, a capitán y uno de los referentes del equipo. Es más, Burrito es el único jugador que se mantiene del Caja de la temporada 2009/10, primero en la etapa de Jesús Velasco. Casi nada.
La previa de este partido indicaba que el Caja iba a pedir a los Reyes Magos otra Copa. Pero lo cierto es que, para conseguir este regalo, el equipo tuvo que trabajar de firme en la primera vuelta de la Liga, consiguiendo varias victorias consecutivas que le pusieron en disposición de clasificarse matemáticamente entre los ocho primeros a dos jornadas para el final de la Liga. Es decir, que regalo sí, pero bien trabajado.
Por esta razón, y porque el equipo ha seguido trabajando con una enorme profesionalidad, sin levantar la voz pese a todos los problemas (incluidos los económicos) que están rodeando al club, resulta perfectamente disculpable que ayer, frente al Umacón Zaragoza, el Caja no jugara su mejor partido. El equipo se jugaba la Copa ante un rival con un sistema defensivo que siempre se atraganta, los jugadores también sienten la presión, y además no habían podido llevar una semana de entrenamiento en condiciones. Quizá al aficionado más exigente estos razonamientos le suenen a excusa, pero benditas sean estas excusas cuando llegan después de un 4-1 favorable.
David Madrid había expresado en los días previos al partido su miedo a los contragolpes del Umacón, y por ello dio entrada a un cuarteto de jugadores muy técnicos, con Borja, Antoñito, Sergio y David, intentando maximizar la posesión de la pelota, evitando de esta manera las contras del equipo maño, algo que no se logró del todo, ya que en el minuto 2 de partido Miguel se plantó solo ante Jesús Herrero, pero prefirió lanzar a portería antes que ceder la pelota a Víctor Tejel, que llegaba solo al segundo palo, dando opción al portero del Caja a comenzar a amargarle la mañana con una primera intervención de mérito.
El segundo cuarteto local ofreció en su primera aparición en la pista menos control de la pelota, pero mucho mejor balance defensivo, con Fabián y Palomeque destacando en este aspecto. Así, el Caja consiguió mantener un ritmo vivo de partido, algo que podía favorecerle habida cuenta de la corta plantilla del Umacón Zaragoza, que quedó aún más mermada con la lesión de Chicho en los últimos compases del primer período.
Ese alto ritmo, unido a la intensidad en las defensas de ambos conjuntos, trabó tanto el encuentro que durante varios minutos apenas se vieron tres pases seguidos sobre el parquet del Pedro Delgado. Por ello los oasis en forma de acciones combinativas fueron aplaudidos con pasión, como uno primero del Caja, en el que Sergio mandó fuera en el segundo palo tras una jugada colectiva que desarboló a la defensa maña, o el 1-0, en el que Sergio logró resarcirse de su error anterior filtrando un balón a Burrito, que dentro del área superó con calidad a Dídac.
Tras el gol, el Umacón Zaragoza reaccionó, y apoyándose en las acciones de Keny, y en la intensidad de Alvarito y Miguel, logró por momentos desactivar el juego local. Jesús Herrero volvió a rechazar un lanzamiento claro de Miguel, pero no pudo evitar que su compañero Pablo del Moral se introdujera el balón en la portería del Caja en su intento de evitar un centro al segundo palo de Keny.
Un remate al palo de Borja a puerta vacía después de otra buena jugada colectiva local fue lo más destacado desde el 1-1 hasta el descanso del partido, que no estaba siendo bueno, pero que vista la segunda parte, se podría haber catalogado de espectacular.
Porque, tras el descanso, el arranque del segundo tiempo fue muy desmotivador. La presión del Zaragoza hacía mella en el Caja, que no lograba llegar a la portería contraria con claridad. Jesús Herrero sujetó en esos momentos de incertidumbre al equipo, que comenzó de nuevo a carburar mediado el segundo período, de la mano de Burrito a la hora de manejar la pelota, pero también mostrando una gran solidaridad defensiva cuando tocaba defender.
A partir del minuto 30, al Umacón Zaragoza empezó a faltarle el aire. Al principio no se notó demasiado, un pase demasiado largo, un saque de banda que se tarda un poco más de la cuenta en poner en juego… pero con el paso del tiempo ese cansancio comenzó a hacerse más patente. Así el Caja dispuso de ese segundo extra para sacar la pelota con criterio, y Dídac comenzó a tener trabajo extra para despejar los remates cercanos de Palomeque y Borja.
En estas, y como ya sucediera ante el Marfil, surgió de nuevo la figura de Fabián para desatascar el partido con un zurdazo al palo largo que se coló como un obús. Con Jesús Herrero en “modo muralla” ante Miguel, el Caja cogió confianza en la defensa, mientras que su oponente corría cada vez más riesgos, hasta que con el portero-jugador, el guardameta del Caja se hizo con la pelota, y lanzándola con colocación, puso el tercero en la cuenta de los locales, poniendo la sentencia a un partido que finiquitó Borja. El 4-1 coloca directamente al Caja Segovia en la Copa de España, todo un logro para un club que desde hace varios años es sinónimo de trabajo y fiabilidad. Sólo hay que remitirse a los hechos.
