Una cosa es pasarse, y otra no llegar. Al seguidor del fútbol sala, a ese que se deja el dinero en el abono, o en la entrada de cada sábado, le gustan los partidos abiertos, esos de ocasiones constantes, de idas y venidas, de regates y de paradas de los porteros. Es decir, el fútbol sala que se jugaba antes de que este deporte se convirtiera en un juego de entrenadores, de los estrategas de los banquillos.
Pero una cosa es que guste ese fútbol sala, y otra muy distinta que en la tarde de ayer el Caja y el Marfil Santa Coloma empacharan a los aficionados con su juego tan excesivamente vertical y carente de sentido táctico que acabó convirtiéndose en un correcalles, con mención especial para los últimos minutos de partido, en los que en el Pedro Delgado se vio otro portero-jugador de los raros de verdad, el que practicó el conjunto catalán, puesto en práctica tan en el alambre que era imposible de que saliera bien.
David Madrid puso en liza un cuarteto de cancha muy de contención, con Palomeque, Murga, Antoñito y José Carlos, esperando a un Marfil al ataque, y se encontró con un rival metido en su cancha, esperando los errores del equipo de casa, que no tardaron en llegar. De esta manera, Adolfo en el segundo minuto de partido marcó el 0-1, y tuvo en sus botas el 0-2, amén de que su compañero Rafa López también dispuso de una clara oportunidad para hacer el 0-3. Así que el técnico del Caja no tardó en hacer las primeras rotaciones, pero hasta que éstas cogieron el ritmo del partido el Marfil fue el claro dominador del choque.
Fue, curiosamente, a partir de un tiempo muerto solicitado por el entrenador visitante cuando el Caja comenzó a tener las cosas más claras. Xavi Passarrius quiso preparar una acción de estrategia, y lo que consiguió fue meter a los de casa en el partido. Y ya se sabe lo que pasa cuando David, Sergio Borja comienzan a combinar, que los espacios aparecen, como se le apareció a Palomeque cortando por el centro en la acción del empate a uno, o a Fabián en el segundo palo en la jugada del segundo tanto local, tras un saque de banda protestado por los visitantes.
Reaccionó el Marfil con un remate de Adolfo al palo, pero lo cierto fue que el Caja vivió un final de la primera parte pletórico, con David lanzando el balón al poste en una triple ocasión clarísima, con el capitán del Caja marcando el 3-1 aprovechando el exceso de confianza de Dani Salgado a un metro de la raya de gol, y Borja enviando el esférico a los dos palos en el último segundo de la primera mitad. Lástima que el buen nivel ofensivo de los locales no se viera compensado con el cierto defensivo, aunque Jesús Herrero echó el candado a su portería, impidiendo con sus intervenciones que el Marfil se metiera en el partido con algunos remates en acciones a balón parado, en las que los de casa no estuvieron precisamente atentos a la hora de ejecutar la defensa.
Pero la salida a la cancha en la segunda parte no tuvo nada que ver con el final del primer tiempo del Caja, más bien todo lo contrario. De nuevo el equipo segoviano se mostró falto de ideas en la salida del balón, abusando en exceso de las diagonales y las paralelas por alto buscando la espalda a los defensores visitantes, que comenzaban a mostrar en su juego una gran verticalidad. Adolfo aprovechaba una de las numerosas pérdidas de balón de los de casa para marcar en el segundo palo el 3-2, y los fantasmas volvieron a rondar el Pedro Delgado, porque el conjunto de Santa Coloma dispuso de un buen número de acercamientos peligrosos sobre el área de un Jesús Herrero que se veía bastante más agobiado que en la primera parte.
Con más suerte que acierto el Caja Segovia aguantó la mínima ventaja en el electrónico el tiempo suficiente como para que al Marfil, con tan sólo tres rotaciones, se le fuera acabando el aire (sobre todo en el repliegue), y los espacios a la espalda comenzaran a hacerse más y más grandes. En ese momento emergió con fuerza la figura del portero visitante Chico, que demostró su extraordinaria calidad en un doble remate a bocajarro de Borja, poco después de que David errase un contragolpe clarísimo, y Dani Salgado levantara por los aires a Borja dentro del área en una acción que los colegiados no vieron.
El Marfil aguantó el primer arreón del Caja con el tanto de Fabián, que fue respondido rápidamente por Rafa López, con el Marfil ya poniendo en práctica el sistema de portero-jugador. El problema para el conjunto catalán llegó cuando su técnico colocó a Dani Salgado con la camiseta de portero, porque al ex-jugador de ElPozo se le olvidó este “pequeño” detalle, lanzándose al ataque y no replegando cuando el Caja iniciaba sus contragolpes.
De esta manera, los aficionados tuvieron la ocasión de desesperarse, ilusionarse, y volver a desesperarse en cada acción ofensiva de los visitantes, que terminaban con una contra segoviana culminada de manera horrible, y vuelta a empezar con el peor ataque catalán. Y así durante varios minutos, hasta que Fabián no perdonó en su mano a mano contra un defensor (que no el portero) del Marfil, y poco más tarde Borja mejoraba su irregular tarde anotando el sexto de los locales, que dieron el partido por ganado antes de tiempo, porque el Marfil cogió un último aliento, y Rafa López hizo el 6-4 a un minuto justo para el final. Pero ya no hubo fuerzas para más, y la victoria se fue para el Caja Segovia, porque el gol de Jhow, el quinto del cuadro visitante, llegó sobre la bocina.
