Se sabían la lección. Habían estudiado duro para prepararse, ya que eran conscientes de que el examen de ayer jueves era muy importante para la evaluación final. Además, se trataba de una asignatura, a priori, sencilla de aprobar.
Pero el Unami suspendió. Volvió a caer en el exceso de nerviosismo ante un rival inferior, pero más espabilado y efectivo como fue el Villaralbo. Y, como bien saben los estudiantes, para afrontar un examen con garantías –y mucho más si es ‘de los fáciles’– hay que dejar atrás los nervios. Algo que no hicieron ayer los hombres de Tito Domingo.
A pesar de todo, desde el comienzo se vio a un equipo segoviano dispuesto a llevar las riendas del partido ya desde el primer instante. Así, entre el minuto 4 y el 6 los locales llegaron con peligro en dos ocasiones, la primera con una falta lanzada por Otero desde la derecha y rematada por Maroto, que acabó rebotando en el hombro de Aitor y marchándose a saque de esquina. Y la segunda, como consecuencia de este corner, llegó tras una volea de Quino que despejó lo justo el portero Puras para que el balón acabara estrellándose contra el palo.
Después de esto, el Unami continuó con su asedio al área rival, creando otra ocasión con el disparo de Ismael tras recoger un pase en profundidad de Seta. El golpeo del delantero azul acabó en un saque de esquina sin consecuencias.
El dominio local era manifiesto. El Villaralbo no lograba salir de su campo, ni con balones largos ni a base de contragolpes, ya que ambas maniobras ni siquiera llegaban a acercarse al área defendida por Mario.
Pero los segovianos no debían dormirse en los laureles, y en el minuto 20 Richard despertó a Mario con un lanzamiento de falta lejano, que el guardameta despejó, golpeando el balón en el larguero, y alejando después el peligro la defensa local.
Poco a poco el Villaralbo se iba desperezando, mientras que al Unami le costaba cada vez más perforar el grueso muro zamorano, y se estaban poniendo algo nerviosos al ver que no llegaba el gol, precipitándose demasiado en los pases y sin encontrar opciones claras de tiro.
Por si fuera poco, Quino acabó bastante dolorido tras recibir un golpe de Cristian aunque, afortunadamente, pudo continuar jugando. Mientras, los visitantes llegaban a cuentagotas, siempre a balón parado.
De esta manera, el Unami fue desapareciendo según iba muriendo la primera parte, ante la responsabilidad de ver todavía su marcador a cero. Así se llegó al descanso.
SEGUNDA PARTE
Tras el descanso, Quino lo intentó desde lejos con un disparo que se marchó demasiado cruzado en el minuto 46. A pesar de todo, el Unami salió demasiado dormido, y a punto estuvo el Villaralbo de causar más de un problema.
Así, lejos de mejorar al salir del vestuario, los de Tito Domingo fueron a menos en la reanudación del encuentro.
Buscando aportar frescura en la zona delantera, el entrenador local realizó un doble cambio, dando entrada en el 57 a Juanlu por Ismael en la punta de ataque; y a Álex por Seta, por la izquierda.
Hasta el 64 no se vio la siguiente oportunidad clara para los locales, con un duro disparo de Quino desde dentro del área, que repelió el portero. Los nervios no se disipaban. El Unami continuaba atenazado por las circunstancias y por la necesidad de marcar. Y por culpa de esto, cualquier error podía costarles muy caro, como así estuvo a punto de suceder en un par de ocasiones. Chechu, a falta de un cuarto de hora para el final, puso un buen balón hacia Juanlu, pero no llegó a rematar
Pero la fortuna se puso en contra del Unami en el minuto 77, cuando un balón largo dejó congelada a la defensa segoviana, lo cual aprovechó Pablo Carbajal para plantarse solo ante Mario, regatear al portero y marcar a puerta vacía el 0-1. Tras el gol los de casa reaccionaron, pero se encontraron con los palos de Juanlu y de Maroto, en dos acciones muy seguidas. El tiempo corría en contra de un Unami que empezaba ya a actuar a la desesperada. Y así muy pocas veces se ganan partidos.
