Existe un dicho popular que afirma que “las grandes aventuras comienzan por un primer paso”. Y a veces ese primer paso es el que más cuesta, porque ha de ser firme para que el segundo paso pueda darse con mayor facilidad. Ayer, el Caja Segovia dio ese primer paso, al principio algo tambaleante, pero al final con la firmeza que se le requiere a un equipo con el caché y la historia que tiene este club. Que ya se sabe que de eso no se come, pero sirve para ir por la vida con la cabeza bien alta.
El rival de ayer era el propicio para que este nuevo Caja Segovia comenzara la temporada en casa con bien pie. El Gáldar, debutante en la categoría, llegaba al Pedro Delgado sin Minhoca, uno de sus jugadores más importantes, y con un cierto respeto ante un equipo segoviano que, vaya usted a saber si por los nervios, por la tele, por la hora, por las lesiones de algunos, por la baja forma de otros, por el sol, por la escasísima presencia de público o por lo que quiera el aficionado poner, cuajó una primera parte muy mala, de la que apenas se salvaron dos destellos en forma de goles locales, el primero tras una buena combinación ofensiva que culminó David, y el segundo tras un precioso recorte del capitán del Caja, que colocó el balón en la escuadra de la portería de un Dani Cabezón que en esa acción poco pudo hacer, pero que en el resto de goles su actuación dejó bastante que desear.
El resto del primer tiempo fue de esos que los entrenadores gustan de tener en vídeo para, a lo largo de la semana, poder ir enseñando a sus jugadores qué es lo que no se debe hacer. La falta de movilidad llevó a una ausencia de claridad en la salida de balón pese a que la presión del Gáldar no fue ni mucho menos asfixiante. Sólo cuando David se plantaba en la cancha el Caja parecía tener las ideas un poco más claras, pero lo cierto fue que el conjunto local se marchó al descanso con 2-1, después de que el Gáldar marcara su gol en un lanzamiento de falta en el que la defensa local se comió un sencillo amago que dejó a Néstor con todas las opciones para superar a Jesús Herrero.
Porque, teniendo el Caja mucho margen de mejora en la mayoría de los apartados de juego, en el que más habría que incidir sería en el defensivo, porque no es normal que jugadores de Primera División se “coman” todos los amagos que les realizan los contrarios. Así ocurrió tanto en el primer tanto canario como en el gol que supuso el 3-3, en el que de nuevo un jugador segoviano perdió la posición tras verse engañado por Chano. Esos errores puntuales ayer costaron goles, posiblemente mañana cuesten partidos.
Así que la primera parte, que terminó con un sabor agridulce por el mal partido local, dio paso a una segunda en la que sus compases iniciales en poco cambiaron lo presenciado en el primer acto, hasta que Víctor Cachón estableció el 2-2 después de que Palomeque se quedara demasiado tiempo en el suelo tras una pérdida de balón, Borja comenzó a redimirse de su floja primera parte aprovechando las manos blandas del portero visitante, y Chano tiró de picardía en la ya narrada jugada del 3-3.
Todo esto pasó en un intervalo de apenas dos minutos, y se convirtió en el chispazo que necesitaba el Caja para poner a funcionar su motor. Paulatinamente el equipo fue subiendo la intensidad de su presión sobre la pelota, con Fabián liderando esta faceta, los jugadores de casa estuvieron mucho más atentos a la hora de interceptar las líneas de pase, y las contras comenzaron a sucederse sin remisión sobre la portería de un Gáldar que no tardó en quedarse sin recursos ofensivos.
Cuando José Carlos, en el enésimo robo de balón local, batió a Dani Cabezón por debajo de las piernas, el partido comenzó a tener un claro dueño, porque el Caja ya se parecía al de la temporada pasada, con Sergio González asociándose con David, y ambos con Borja, mientras que Fabián no permitía ni una sola alegría ofensiva de sus rivales, y el resto de compañeros también iban creciendo en el partido. Palomeque marcó el gol de la insistencia, puesto que el Caja usó la misma estrategia en todos los saques de esquina que tuvo, y en todos ellos los de casa lograron rematar con comodidad ante la pasividad de la defensa canaria.
A cinco minutos del final, el técnico del Gáldar, Suso Méndez, quiso darle a su equipo algo más de mordiente situado a Glauber como portero-jugador. Pero lo que consiguió fue todo lo contrario, puesto que el conjunto de las islas jugó de manera horrible la superioridad. Tanto fue así que en la primera acción de cinco para cuatro Sergio González consiguió marcar el 6-3 y finiquitar el partido, porque el Gáldar bajó los brazos, su entrenador quitó el portero-jugador, y en los últimos minutos el Caja pudo al fin disfrutar de su victoria. El camino a recorrer es largo, y el margen de mejora de este baby Caja es inmenso, pero eso quizá sea lo más ilusionante de todo, porque si este grupo de jóvenes, ovacionado por la afición al finalizar el choque, adquiere un compromiso con el trabajo duro, lo tiene todo para salir adelante.
