El pabellón Pedro Delgado respira fútbol sala por sus cuatro costados. Difícilmente encontrará el aficionado una sola temporada de las últimas 20 en las que la grada no haya vibrado con algún gol del Caja Segovia, con alguna remontada épica, con alguna jugada para el recuerdo…
Y seguramente esta temporada la afición del Caja Segovia volverá a tener motivos para disfrutar. Otra vez se ha desarmado el equipo, otra vez hay que empezar casi de cero, otra vez la economía manda sobre un club que este verano estuvo a punto de firmar el acta de defunción… pero otra vez el equipo ha logrado renacer manteniéndose fiel a su máxima de captar a las jóvenes promesas, y a base de trabajo, formarlas dentro del mundo del fútbol sala. Difícilmente, aunque excepciones hay, encontrará el aficionado a un jugador del Caja Segovia que no haya abandonado el club para mejorar de manera sustancial sus condiciones económicas.
En esta ocasión el nuevo proyecto llega liderado por dos conocidos de la casa. David Madrid, durante dos temporadas segundo entrenador del Caja a las órdenes de Jesús Velasco, tratará de seguir las enseñanzas de un técnico que no tiene a demasiados entrenadores por encima. A su lado, el director deportivo del Caja, José Luis Montero, que tras dos décadas trabajando de los despachos, y siendo el artífice en la sombra de la mayoría de los grandes fichajes del Caja, ha decidido volver a vestirse de corto (que ya lo hizo en alguna época pretérita del club) y dejar de ver los toros desde la barrera para meterse de lleno en la faena.
Del plantel de jugadores se marchó Cidao, actualmente sin equipo, y llegaron Jesús Herrero y Mordi para hacer olvidar a uno de los históricos del Caja. Se marchó Lolo, pero llegaron la juventud de Palomeque y la experiencia de un Bibi que podría debutar hoy, porque el tránsfer que tenía que mandar la Federación Italiana logró llegar a tiempo. Además, se marchó Borja Blanco, y para ocupar su lugar llegaron Pablo del Moral y José Carlos, dos jugadores con hambre de triunfos. Así que ahora el Caja Segovia cuenta con una plantilla de 14 jugadores, con una media de edad aún más insultantemente joven que la de la campaña anterior. Porque los que se han quedado, salvo un veterano ilustre como Fabián, son Gonzalo, Borja Díaz, Murga, Antoñito, Víctor… y David, que (¡quién le ha visto y quién le ve!) es el capitán del equipo, y por tanto el modelo a seguir por todos.
Como siempre sucede con los equipos en los que prima la juventud, la confianza que dan los buenos resultados es lo que las hace crecer. Y por ello resulta importante que, tras la derrota frente a ElPozo en Murcia, el Caja logre los primeros tres puntos de la competición en el encuentro que le medirá en la mañana de hoy (13:00 horas) al Colegio Arenas Gáldar, un conjunto que ha peleado lo suyo para conseguir su ascenso a la Primera División, y que no querrá perder la categoría en su primera temporada.
Ambos llegan al partido con ganar de sumar, porque el Gáldar perdió en su cancha frente al Azkar, y llegará al encuentro de hoy sin Minhoca, uno de sus jugadores más importantes al que le ha caído un partido de sanción tras ver la roja directa ante el cuadro lucense. El equipo canario tiene su peligro, porque no se corta a la hora de poner el portero-jugador en la pista, así que el partido promete sus emociones fuertes. Como ha sucedido en cada temporada, pese a que el Caja haya tenido una plantilla, u otra. Porque, entre otras cosas, si hay algo que no ha cambiado en estos 30 años de historia del club, ha sido el cariño de su fiel afición. Esa que hoy volverá al pabellón para ver, 112 días después, a su equipo jugar en la mejor liga del mundo de fútbol sala.
