España lustró la medalla de plata que ganó este domingo en los Juegos Olímpicos de Londres, tras perder (107-100) contra Estados Unidos en la final del torneo de baloncesto, disputada en el North Greenwich Arena de la capital británica, antiguo O2, en su mejor encuentro del campeonato y en el que sólo cedió en los minutos finales contra un ‘Dream Team’ en el que sobresalió Kevin Durant, con 30 puntos.
Fue una obra coral, defensiva y ofensiva, de un equipo que se abrazó a la leyenda, de jugadores que ya integran el Olimpo del baloncesto español y que lucharon hasta el límite contra el pronóstico cierto de la victoria del gigante americano y frente al músculo y el talento de una también mítica selección de los mejores jugadores de la mejor Liga del mundo, en la que los Gasol y compañía han aprendido a desprenderse de los complejos.
España quería competir y vaya si lo hizo. Los de Scariolo no se resignaron a disfrutar de la plata y plantaron cara la sexta versión del ‘Equipo de Ensueño’, a los Lebron James, Kobe Bryant, Kevin Durant o Carmelo Anthony, pese a que éstos salieron muy conectados desde el arranque avisados como estaban de la final de Pekín (118-107), en la que Estados Unidos ganó con sudor, y alguna decisión arbitral discutible, el oro.
Un triple de Navarro dio una ventaja ilusoria (7-12) al equipo nacional, en el que el escolta del FC Barcelona Regal había dejado los problemas en la fascia de los pies y veía el aro enorme, gigante, pero Carmelo Anthony se convirtió en un martillo pilón desde el triple y empezó a dar rentas cercanas a los 10 puntos.
España estaba bien en ataque, Navarro era el de las buenas tardes, el que pedía el balón, el que anotaba con facilidad desde el triple (4/6, al descaso), pero Estados Unidos circulaba con rapidez el balón para desarbolar a la zona española e impulsarse en el tanteo en esa misma línea (7 de 11) de tres puntos. Le faltaba un punto de intensidad defensiva: 35 puntos (una proyección de 140) eran demasiado para soñar en la gesta.
Esa intensidad defensiva llegó en el segundo cuarto. A los de Michael Krzyzewski se les atragantó la defensa zonal, sus tiros de tres ya no entraban, su rival corría como le gusta y Navarro, 19 puntos al descanso, seguía inspirado. La final se había igualado. España ya tenía mejores porcentajes de tres que el ‘Dream Team’, había solventado la laguna del tiro libre de otras tardes, reboteaba lo mismo en defensa, mejor en ataque que Estados Unidos y la consecuencia es que se quedó a un solo punto (59-58) de la sorpresa de un rival que ya se lo tomaba muy en serio. La única mala noticia fue la temprana cuarta falta de Marc Gasol.
