A falta de lo que hagan hoy los españoles participantes en la prueba de maratón, José Carlos Hernández, Carles Castillejo e Ignacio Cáceres, el atletismo nacional regresa de Londres con la sensación de fracaso. Aunque la decepción se podía esperar, por las marcas de los deportistas en las competiciones anteriores, la delegación más numerosa del equipo patrio apenas suma cuatro diplomas en la cita londinense, y unos pocos finalistas más.
De los diplomas olímpicas, dos se consiguieron ayer, y uno estuvo a punto de ser medalla, puesto que Ruth Beitia se quedó muy cerca del podio en salto de altura. La cántabra ocupó, de hecho, la tercera posición durante varios minutos de la final.
La marca de 2.02 (coincidente con su mejor registro personal) se interpuso entre la santanderina, de 33 años y que se retiraba de los Juegos Olímpicos, y su camino a la gloria cuando la atleta estadounidense Brigetta Barrett provocó la sorpresa al superarse a sí misma en el segundo intento, dejando fuera del podio a la cántabra.
Por su parte, Beatriz Pascual logró un meritorio octavo puesto en los 20 kilómetros marcha más rápidos de la historia, pues la joven rusa Elena Lashmanova logró la medalla de oro y batió el récord del mundo de la especialidad.
Mientras, la veterana atleta María Vasco, quinta en Pekín, acabó décima, a 3 minutos y 12 segundos de la nueva plusmarquista mundial, dos puestos por detrás de Beatriz Pascual, diploma, a 2:54, y dos por encima de la campeona de España, María José Poves
En los 50 kilómetros marcha, el mejor representante nacional fue Jesús García Bragado que, en su despedida, logró la vigésima plaza pese a sufrir problemas de ciática. Detrás de él llegaron Mikel Odriozola, el 42, a 26:49, a punto de llorar, y un deshecho Benjamín Sánchez, el 50 y penúltimo, a 38:41, pero que cruzó la meta en medio de una ovación después de recorrer andando los últimos cinco kilómetros debido a un desfallecimiento previo.
