España despertó a tiempo de su letargo y repetirá la final olímpica de Pekín tras derrotar por 67-59 a Rusia en las semifinales del torneo olímpico de Londres, disputadas en el North Greenwich Arena, en un partido en el que Rudy Fernández y Pau Gasol, primero, y Calderón, desde el triple, construyeron la remontada en la segunda parte.
El combinado nacional no había derrotado nunca a su rival en los Juegos en los cuatro precedentes anteriores y lo hizo justo en el momento oportuno para optar mañana por el oro o la plata.
Como si fuera una prolongación de los cuartos contra Francia, la ‘ÑBA’ arrancó con los mismos errores en el tiro exterior y muchas pérdidas, el esférico parecía una pastilla de jabón en sus manos y no acabó de meter balones dentro de la ‘pintura’ a los hermanos Gasol. Pero, también como ante el país vecino, la defensa y que Rusia no estuvo tampoco fina en el triple evitaron que ésta se despegara (9-12) al final del primer cuarto.
A España le costó sangre y sudor cada canasta en la zona rival, mientras que el gigante exsoviétivo despertó en el segundo período asistiendo a Sasha Kaun y, sobre todo, desde la línea triple, en la que Sergey Monya se convirtió en un francotirador y, con tres consecutivos, disparó la desventaja de la subcampeona olímpica hasta un punto alarmante, pese a que Scariolo había recuperado a su cinco tipo.
El combinado patrio mejoró algo en defensa, aunque esto solo no le alcanzó, pues la desconfianza de los errores hacía que Navarro o Calderón, dos especialistas, ni siquiera miraran el aro rival. La consecuencia fue que su adversario se manejó con diferencias entre 11 y 13 puntos hasta el descanso ante una España fallona, consumida por los desaciertos, impotente para frenar el músculo ruso en la zona y los tiros de tres de un Monya en vena de no fallar.
El paso por los vestuarios ajustó las muñecas nacionales, que ahora sí que veían cómo el aro era más grande y con Pau Gasol y, especialmente, Rudy Fernández inspirados dejaron en la mínima expresión todo el trabajo de Rusia en los dos primeros cuartos y, además, su principal estrella, Andrey Kirilenko, vió impotente desde el banquillo, ya con tres faltas, la mutación de España que anotaba con más fluidez y ya se parecía a sí misma.
Otro triple casi sobre la bocina del tercer cuarto de Calderón equilibró el tanteador. España, liderada por Rudy y el mayor de los Gasol, despertó, los tiros entraron y trasladó sus problemas a su rival, testigo ya de la remontada con otro triple del base, un contraataque culminado por Llull y un gancho de Marc ante el entusiasmo de la Reina Doña Sofía y los Príncipes de Asturias en la grada.
Calderón siguió con su festival desde el exterior para guiar al equipo al despegue con un parcial de 12-4 en el inicio del último cuarto. Ya fue suficiente. Los errores en el tiro libre de Kirilenko fueron el reflejo de una Rusia que ya tiró la toalla. Esta vez la ‘ÑBA’ sí supo gestionar los minutos finales con la soltura de siempre y estará en la final, donde podrá repetir la medalla de plata de hace cuatro años en la capital china o, quizá, agrandar aún más la gesta.
