La española Ainhoa Murúa pudo festejar ayer su mejor papel en los Juegos Olímpicos, al terminar séptima en la prueba de triatlón femenino, a solo 1,08 minutos de la ganadora, la suiza Nicola Spirig.
«Fue la carrera perfecta», explicó la guipuzcoana, quien terminó en el puesto 14 la prueba de natación de 1,5 kilómetros, trepó al sexto puesto en los 40 kilómetros de bicicleta y en la carrera de 10 kilómetros llegó a sentir el podio como algo posible.
«Yo intenté la medalla, corrí por un puesto entre las primeras, pero luego ya no podía aumentar mi ritmo», afirmó tras cumplir el recorrido marcado en dos horas y 56 segundos, frente a la marca de una hora y 59,48 minutos de la suiza que se alzó con el oro.
Con ello, logró un salto importante frente a sus anteriores participaciones olímpicas: terminó en el puesto 24 en Atenas 2004 y en el lugar 23 en Pekín 2008. «Ésta es mi mejor posición, estoy supercontenta», aseguró la triatleta.
La alegría de Murúa compensó el modesto desempeño de las otras dos representantes de España en la final: Marina Damlaimcourt terminó vigésimocuarta, mientras que Zuriñe Rodríguez, quien se enfrentó a numerosos problemas físicos en la temporada previa a la cita londinense, se quedó en el lugar 44, triste y decepcionada.
«Me fue muy mal en el agua, y cuando salí con la bicicleta se cayeron muchas chicas en mi pelotón. Luego, en la carrera, ya no pude recuperarme», lamentó.
