Son admirados y jóvenes, juegan en grandes clubes, poseen carisma y tienen una acusada personalidad… Pero más allá de estas similitudes y su pertenencia a la selección, pocos puntos de encuentro más posee la pareja compuesta por Sergio Ramos y Gerard Piqué.
Ambos forman el dúo de centrales titular de España para la Eurocopa, una línea que hoy tendrá una prueba de fuego más que exigente ante la Francia de Karim Benzema y Franck Ribery.
Nadie puede poner hasta ahora en duda el rendimiento de ambos en el torneo, unidos finalmente en el centro de la zaga tras la lesión de Carlos Puyol. La ‘roja’ ha recibido un solo gol en el campeonato y el trabajo de la pareja de centrales fue alabado incluso por Vicente del Bosque, un hombre poco dado al elogio individual.
Tras el triunfo 4-0 ante Irlanda, el seleccionador no se refirió al despliegue de Andrés Iniesta, ni a la creación artística de David Silva, ni al doblete de Fernando Torres. No, su mirada más amable quedó para los defensas.
«Lo que más me ha gustado del equipo es que los dos centrales han jugado con mucha concentración. En el juego aéreo han contrarrestado muy bien a los irlandeses, que son fuertes en esa faceta, y luego han sacado bien la pelota. A partir de ahí el equipo se ha sentido seguro», insistió el técnico salmantino.
Fue como si el entrenador estuviera deseando mandar ese tipo de mensaje tras insinuar antes de la Eurocopa que había una herida abierta entre los dos jugadores. «Piqué y Ramos, si no se entienden, deberán entenderse», comentó en los días previos al torneo.
El indisimulado conflicto entre ambos futbolistas tuvo su punto culminante en abril de 2011, con la disputa de sucesivos clásicos entre Real Madrid y Barcelona. Las fricciones entre los jugadores fueron constantes, con un protagonismo estelar para los dos centrales.
Ambos, amantes del uso de las redes sociales, aprovecharon para lanzarse dardos. Además, se rumoreó que los dos llegaron a golpearse en el túnel de vestuarios.
Más aún, muchos quieren ver un inicio del desencuentro en octubre de 2010. En una rueda de prensa dada por ambos jugadores antes de un partido internacional, Ramos se molestó con la respuesta en catalán de Piqué.Fue el momento en el que intervino Ramos, visiblemente molesto: «En andaluz, díselo en andaluz que está muy bien», subrayó el madridista.
Pero el reto de ganar una Eurocopa y de lograr el triplete con España es superior a cualquier desencuentro o vanidad, y ambos quieren demostrar que son el presente y el futuro de la selección.