Cuando la desaparición del Club Deportivo La Escuela es inminente –si nadie lo remedia–, muchas preguntas vienen a la cabeza, no solo de los aficionados al fútbol sala, sino de todos los segovianos. Y es que, a estas alturas, nadie se puede creer que la maldita coyuntura económica desfavorable (por no decir la palabra ‘crisis’) obligue a echar el cierre a un símbolo de Segovia.
Porque el nombre del Caja ha llevado unido el de una ciudad que ha sido pionera en la profesionalización del fútbol sala. Un deporte que empezó jugándose entre amigos hace más de 30 años, y que no tardó en convertirse en el pasatiempo preferido de miles de segovianos que han pasado tardes inolvidables viendo desde las gradas a muchos de los mejores jugadores del mundo, dirigidos por entrenadores que han servido y sirven aún de ejemplo para muchos de los técnicos actuales.
Por eso, Segovia no se cree que, para las empresas, no signifique nada la historia del CD La Escuela, ni sus nueve títulos nacionales e internacionales. Pero, más allá de todo esto, Segovia no puede llegar a creerse que nadie haga algo para que no desaparezca el equipo de referencia de toda una ciudad, que ha logrado unir en comunión a la élite y a la base del fútbol sala. Porque el Caja es historia, presente y futuro. Y, por ello, necesita continuar.