“A las 9:00 de ayer (hora de Pekín) aterrizábamos en el aeropuerto de la capital china. Atrás dejábamos treinta horas desde que salíamos de casa hasta llegar al lugar de destino, con otra hora mas que tendríamos hasta llegar al hotel.
Ha sido un dia muy largo, donde la espera en Roma para coger el vuelo de conexión ha sido lo que más nos ha retrasado, ya que han sido seis horas de espera.
Afortunadamente los trámites burocráticos en el aeropuerto de China han sido muy rápidos, al igual que la recogida de maletas.
Como ya saben los lectores, en mi equipaje y durante las etapas que conforman este ‘Real Sitio Grand Slam Marathon’, tengo el placer de llevar conmigo un compañero que hará las delicias de unos pocos, el Cochinillo de Segovia.
Este era un momento importante a la vez que delicado, pues se podía dar el caso de que en la aduana nos lo requisaran. Pero no ha sido así y el cochinillo viajero llegara a la Gran Muralla China.
En el transcurso desde el aeropuerto al hotel he quedado asombrado de la gran polución existente y de la magnitud de algunos de los edificios.
El dia da para poco, ya que descansar y reponerse del largo vuelo es fundamental, por lo que un paseo y un rodaje suave para soltar las piernas por un parque cercano al hotel es el plan para este día.
La organización tenía prevista ayer la visita –con inspección del parte del recorrido–, a la Gran Muralla China, cosa que se ha realizado y a la que no he podido asistir por no estar aquí a la hora de partida de la expedición.
Fue una lástima, porque hubiera podido comprobar lo que me encontraré el sábado. Pero es que las circunstancias son así y el vuelo llegaba a la hora que lo ha hecho, y la expedición salía tres horas antes de que llegase el vuelo, por lo que era muy complicado poder estar a tiempo.
Son aproximadamente unos 100 kilómetros los que hay desde el hotel al lugar de salida de la carrera, por lo que antes del gran dia tendremos madrugón y viaje.
Desde Pekín un abrazo para todos. Estoy bien, y con muchas ganas de que llegue el sábado”.
