“¡Vamos a ganar!”, exclama, una y otra vez, María Jesús García, incitando al grupo de adultos que acuden al ‘taller de terapia ocupacional’ a que animen a su equipo, el Viveros Herol Balonmano Nava, que a partir de hoy se juega en Segovia el ascenso a la División de Honor Plata. El grito de esta mujer refleja el sentimiento de un pueblo, Nava de la Asunción, en el que el balonmano es hoy el deporte más practicado. De forma directa o indirecta, todo el vecindario vive los éxitos de un club que en sus 35 años de historia ha logrado convertirse en una de las señas de identidad de la localidad. Para algunos, la más importante.
“Mi Borja está loco por el balonmano, juega desde los seis años, ¡es su vida!”, continúa diciendo la simpática María Jesús, queriendo presentar a su familia como botón de muestra de lo que ocurre en Nava de la Asunción. No hay casa en la que al menos uno de sus componentes no haya jugado en el club. Así que la implicación de toda la comunidad en esta empresa colectiva resulta máxima. “El Viveros Herol Balonmano Nava es lo que más une a los vecinos”, corrobora, tajantemente, Susana Herrero, madre de dos jugadoras de categorías inferiores.
Nava se preparaba ayer para un éxodo masivo al pabellón Pedro Delgado. Y, a pesar de la intermitente lluvia que cayó a lo largo de toda la jornada, en las calles era motivo de conversación la fase de ascenso. ‘Ilusión’ era palabra que definía el ambiente. Ilusión, pero sin perder la sensatez de un proyecto deportivo ejemplar, que ha sabido mantener siempre los pies en el suelo, apostando por la cantera. En esa línea, Alberto García, extremo del primer equipo, dejaba ayer entrever que, más allá de lo que ocurra este fin de semana, lo verdaderamente importante es lograr que el proyecto tenga futuro.
“¡A la tercera va la vencida!”, soltaba el cliente de un bar al jugador navero, deseándole suerte en la cancha. Se logre o no el objetivo, lo cierto es que el Viveros Herol Balonmano Nava está siendo persistente en esa meta. Hace dos años, en la primera fase de ascenso en la que participó, en Badajoz, jugó a buen nivel, aunque sin ganar ni un partido. En 2011, estuvo a punto de lograr el billete para la División de Honor Plata. Y ahora parece que puede ser la definitiva. Con permiso de Ereintza (Guipúzcoa), Paraxe Construcciones (Vigo) y, sobre todo, La Roca (Barcelona), a priori el rival más potente de los segovianos.
En cualquier caso, el grupo dirigido por Nacho González no quiere oír hablar de favoritos. “Debemos ir partido a partido, sin más”, dicen los jugadores. Una cosa sí está clara. El Viveros Herol Balonmano Nava contará con el aliento de una afición fiel, identificada plenamente con la política que lleva el club, que no parará de insuflar aire a los suyos. Y es que, como bien dice Alberto García, “si no fuera por esta afición los jugadores no seríamos nada”. Así que ya lo saben, los de la bufanda también juegan.
