Cuando la ansiedad domina a los deportistas, éstos no suelen tomar las mejores decisiones, y sólo quienes templan mejor sus nervios son capaces de dar lo mejor de sí mismos en esos momentos de apuro, y convertirse en campeones. Ayer, en el nuevo campo de La Balastera, Gimnástica Segoviana y Palencia demostraron muchos nervios, bastante ansiedad y poco control de las jugadas decisivas del encuentro, las que ponían a su equipo a las puertas de conseguir un gol. Si a todo ello se une un colegiado del grupo “Ruleta”, que nunca sabes si va a escoger un color u otro a la hora de tomar una decisión, el 0-0 con el cabreo subsiguiente para ambos conjuntos acabó siendo el resultado final.
Palentinos y azulgranas eran tan conscientes de la importancia de conseguir los tres puntos, que durante la primera parte estuvieron más pendientes de no cometer errores que les pudieran poner el partido imposible, antes que apostar por los aciertos ofensivos. Por ello, los primeros cuarenta y cinco minutos fueron más tácticos y físicos que técnicos, con ambos conjuntos tratando de apretar en la presión, y sin complicarse la vida en otros menesteres.
En el conjunto azulgrana, Paco Maroto, que vio el partido desde la grada, volvió a sorprender a propios y extraños situando de titular a Pino en lugar de Terleira. El delantero cordobés trató de participar en todas las acciones colectivas, e incluso dispuso de una buena ocasión para marcar, aunque su cabezazo fue bien detenido por el portero Mario. Ojalá que las prisas por recuperarle cuanto antes no pasen factura, porque en esta ocasión parecía lo más lógico situar a David Terleira en la primera parte para desgastar a la zaga contraria, y aprovechar la calidad de Pino para la segunda parte. Pero ya se sabe que, en esta Segoviana, una cosa es la lógica, y más cuando aún no se han cumplido los seis meses de recuperación de la rotura del ligamento cruzado anterior de Pino, y otra lo que opine el entrenador.
Salvando la entrada de Pino, el resto del once inicial de la Segoviana era el esperado, con Manu (cada vez mejor) como pivote defensivo, y la línea de cuatro centrocampistas bien asentada. De esta manera, la Segoviana controló con cierta soltura los primeros ataques del Palencia, a pesar de que Víctor Pérez no tuvo su día en el orden defensivo, con varios errores que pusieron el corazón en un puño a los cerca de 200 seguidores gimnásticos que se acomodaron en las gradas de la Nueva Balastera, entre los que destacó una errónea cesión de cabeza que dejó a Molino solo ante Durán, en una ocasión clarísima que el delantero palentino falló de modo lamentable.
Porque si una cosa quedó clara en el encuentro de ayer fue que tanto Palencia como Segoviana están donde están en la clasificación porque no son capaces de marcar goles, pese a disponer de claras oportunidades. El Palencia tuvo dos en el primer tiempo, la ya reseñada de Molino y otra poco antes del mismo jugador que, tras un barullo en un córner, remató en el área pequeña muy cerca de Durán, que hizo la parada de la mañana. La Segoviana, salvo el ya clásico remate de Fran desviado, una falta de Víctor Pérez a las manos de Mario, y el cabezazo de Pino, tampoco hizo mucho más en la ofensiva.
Tras el descanso, el partido comenzó a abrirse, y las ocasiones de gol rondaron ambas porterías. Abrió el fuego el equipo visitante, con una contra que Fran Dorado culminó con un lanzamiento flojo al primer palo que sacó el portero, y un posible penalti por manos de Castán que el árbitro convirtió en un libre indirecto dentro del área que Víctor Pérez remató para que Mario volviera a lucirse.
Posteriormente le tocó el turno al Palencia, que se quejó amargamente de un gol anulado por fuera de juego a Carril que todos los aficionados locales vieron en posición correcta. Esa acción terminó de espolear al equipo de casa, que se sintió perjudicado por las decisiones arbitrales, y trató de apretar en las bandas buscando los espacios para que Carril, Molino o Yepes lograran rematar con claridad. Pero la zaga gimnástica, salvando los ya clásicos resbalones en los momentos menos oportunos, se mantuvo firme en los despejes, y Durán apareció en la situación más apurada, tras un lanzamiento de falta de Yepes que despejó a saque de esquina.
Poco a poco el Palencia se fue descosiendo por el centro, y si bien el ingreso en el campo de Dani Arribas por Fran dejó a la Segoviana sin profundidad por la banda derecha, la entrada de Mariano por Maikel dotó de mucha claridad a la salida del balón azulgrana, que se encontró en varias ocasiones con clara superioridad ante la línea de cuatro palentina. Pero faltó tanta precisión como claridad de ideas a la hora de dar el último pase, o de definir con un lanzamiento a portería, y las oportunidades se fueron diluyendo una tras otra. Víctor Pérez tuvo la última ocasión en un lanzamiento de falta directa que no encontró portería, y el partido acabó como empezó, con el 0-0 en el marcador, y la sensación de que ambos equipos tienen fútbol suficiente como para crear buenas ocasiones para marcar, pero les falta un jugador que sepa “enchufarlas”. Y ya se sabe que el mundo del fútbol el gol es lo que más cuesta.
