No habrá celebración en la fuente, o al menos no la habrá para el Caja Segovia, que en la tarde de ayer fue inferior a un FC Barcelona que saltó a la pista azul del Pedro Delgado consciente de lo que tenía que hacer, ejecutando su plan a la perfección. El Caja estuvo más o menos a su nivel durante los primeros diez minutos, hasta que Esquerdinha hizo el 1-0. Después se fue confundiendo en acciones puntuales que le costaron sorpresas desagradables en forma de goles.
El ambiente del Pedro Delgado, espectacular, guió al equipo en unos primeros minutos trepidantes, en los que un larguero de Lozano fue respondido por otro de Saad. El problema comenzó a llegar para el Caja Segovia en el mismo momento que empezaron a llegar las soluciones para el Barça, ya que las rotaciones de uno y otro equipo acabaron por desnivelar la balanza a favor del cuadro blaugrana, cuyo técnico quiso jugar al gato y al ratón en la previa del choque afirmando que Wilde viajaba sin el alta médica, para después ponerle a jugar durante muchos minutos.
Igor volvió a ser el del segundo partido, prácticamente imparable con el balón en los pies, mientras que el Caja se apoyaba en el acierto de Cidao bajo los palos, en la imaginación de David y en la verticalidad de Esquerdinha, para tratar de igualar el choque. Fue Esquerdinha quien puso el 1-0 culminando una acción de estrategia que le daba la ventaja al equipo de casa.
Pero una cosa es que en los dos encuentros anteriores el que hubiera marcado primero se hubiera llevado el partido, y otra cosa que esa máxima tuviera que cumplirse de manera obligatoria en el tercer encuentro. El Caja pensó durante algunos minutos que el trabajo estaba hecho, dejó la iniciativa al Barça, y comenzó a cavar su propia tumba por este hecho, aunque con Daniel sacando bajo los palos un remate de Lin, y Cidao salvando hasta cuatro acciones de mano a mano con los jugadores visitantes, el espejismo de la victoria continuaba deslumbrando a la grada.
Pero era eso, un espejismo, porque el Barça ya imponía su ritmo sobre la cancha, y porque parecía cuestión de tiempo que el empate llegara. Y llegó en una media vuelta de Fernandao que pilló con el pie cambiado a todos, incluido a Jesús Velasco, que con su equipo demandando un tiempo muerto a gritos prefirió seguir dando continuidad al partido, viendo cómo Wilde volvía a estrellarse con el palo, hasta que a poco del descanso Igor remachaba en la línea de gol el 1-2. El espejismo se esfumaba por instantes, y lo peor de todo es que nadie podía decir que el marcador fuera injusto.
Lo mejor del resultado para el Caja Segovia era que estaba vivo en el partido, y por ello en el segundo tiempo se propuso empatar con rapidez el choque para llevarlo igualado hasta el final. Pero los de casa se encontraron con una defensa blaugrana de lo más firme, en la que destacó sobre todos el segoviano Lin, que realizó un partido extraordinario en su esfuerzo, derrochando no poca calidad en sus acciones, y siempre ayudando a sus compañeros en las coberturas. Si el Caja no gana el título, siempre quedará el consuelo de ver a un jugador segoviano alzándose con el trofeo.
Buscando siempre el uno contra uno en banda, y tratando de jugar mucho con Esquerdinha en el pivote, el equipo local se acercaba a la portería de Cristian, pero tampoco generaba ocasiones tan claras como para pensar en el empate. Hubo una, de Sergio Lozano, que Cristian salvó con su mano izquierda. En el posterior, y vertiginoso, contragolpe, Torras envió un perfecto balón al segundo palo para que Lin marcase el 1-3.
El gol sacó definitivamente al Caja, y a la afición, del partido, algo que el Barça supo explotar a la perfección tanto en la pista como fuera de ella. Con unos colegiados remando a favor de obra, permitiendo que al igual que en los dos encuentros anteriores, Javi Rodríguez se convirtiera en el tercer árbitro, algunos aficionados en la grada perdieron los nervios de tal manera que tuvo que llegar Jesús Velasco (y varios policías y voluntarios) hasta la zona de la grada tras el banquillo del FC Barcelona, para pedir calma a los seguidores. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores.
Esquerdinha, el más peligroso del Caja, volvió a encontrarse con el palo en un remate que llevaba toda la pinta de convertirse en el 2-3, y poco después Wilde enviaba a la cruceta casi sin ángulo su tercer remate peligroso de la tarde. Como quiera que el Caja era un querer y no poder, porque el Barça se defendía con uñas y dientes, y no renunciaba a la posesión cuando tenía el balón en los pies, Velasco adelantó a Cidao buscando un gol salvador. Pero el equipo estaba demasiado cansado como para intentar la gesta, y lo que se encontró fue el 1-4, obra de nuevo de Lin (el único con fuerzas para correr en el equipo blaugrana) que cerró el partido, y quién sabe si la final, para el Barça.
El Caja, que no hizo un buen encuentro, necesita recuperarse mentalmente para volver a meterse en una final en la que ahora es el Barça quien lleva la iniciativa. Ayer hubo jugadores necesarios en la rotación a los que, por primera vez en toda la serie, les pesó la presión de jugar una final, y lo que el equipo necesita mañana es el mismo apoyo desde la grada, pero también la tranquilidad suficiente en la cancha como para saber que no pasa nada si pierdes, pero que si quieres ganar tienes que hacer lo que sabes hacer, que es lo que te ha llevado a jugar la final por la Liga. Ni más, ni menos.
