Prolegómenos del partido. Los dos equipos calientan sobre el parquet. Los (pocos) jugadores del Caja con gesto serio, concentrados en lo que tienen que hacer. Al otro lado de la cancha, los del Barcelona gastando bromas y repartiendo sonrisas a diestro y siniestro. Al final, los que reían al principio siguieron riendo, pero con una buena sudada encima, y los que entraron al partido con toda la actitud posible se llevaron el reconocimiento de los aficionados
A uno le da por pensar que cuando se tiene la suerte de trabajar haciendo deporte en la máxima categoría de la modalidad que sea, las cosas hay que tomárselas muy en serio. Por eso, aunque la victoria se fue para Barcelona, el aplauso por el esfuerzo y por las ganas se le quedó el Caja Segovia, que hizo todo lo que se le espera que haga, defender lo que puede, realizar el mayor despliegue físico posible, y tratar de ser ambicioso con el esférico. Hacer eso con tres bajas en las rotaciones y ante el equipo más en forma de la competición, tiene su mérito. Pedir que además de todo ello el equipo gane el partido, quizá sea pedir demasiado.
El Pedro Delgado registró, posiblemente, la peor entrada de la temporada para asistir a un encuentro que, dos meses antes, había reventado el pabellón. Esta vez no se jugaba la Copa, sino la Liga en una de esas jornadas de transición para el Caja antes de que llegue el play off, con el sexto puesto encarrilado (que no asegurado tras la victoria del Benicarló) y con la ausencia de Matías planeando como una sombra por el juego de los locales. Ahora bien, a falta del argentino, sus compañeros pusieron sobre la pista mucha actitud, variando la altura de su defensa desde los tres cuartos de cancha a la media pista, cerrando los espacios en la medida de lo posible.
Fue muy sintomático ver a David salvando dos balones bajo los palos tras remates de Wilde y Carlos, o a Lozano y a Geison poner a prueba el estado de forma de Cristian, todo ello antes de que el Barça comenzara su ataque continuado sobre la portería de Cidao que esta vez dio la de cal, sacando varios remates venenosos de Wilde y Fernandao.
El choque apuntaba hacia la portería local, aunque los contragolpes segovianos siempre amagaban con complicarle la existencia al líder. Pero en el minuto 18, cuando el Caja ya había solicitado a la mesa tiempo muerto y esperaba que el balón saliera fuera para reunir a los jugadores en torno a Jesús Velasco, un buen desmarque de Wilde le sirvió para ganarse el espacio en el segundo palo, donde recibió el pase en ventaja para hacer el 0-1 con el que se llegó al descanso.
En los primeros minutos de la reanudación el Caja dio las primeras señales de que quería hacerse con el mando del partido cuando en las primeras acciones ofensivas Cidao adelantó su posición, obligando al Barcelona a recogerse en diez metros, y a Cristian a demostrar su calidad bajo los palos.
El problema es que este Caja Segovia tiene poco gol, y cuando te mides a una defensa tan intensa, que no agresiva, como la que plantea el FC Barcelona, no puedes ponerte a pensar a la hora de llegar a las posiciones de remate. Esquerdinha y Lozano lo tienen claro, al resto le va costando algo más. La entrada del canterano Jorge elevó el espíritu de los aficionados, que animaron al chaval haciendo que éste se creciera en el tiempo que estuvo sobre la cancha. Hay madera.
A siete minutos para el final, los árbitros señalaron un claro penalti por mano de Chico tras un remate de Borja. Lozano no perdonó, y con el 1-1 el partido parecía entrar en una nueva dimensión. Pero mientras los de casa saboreaban el empate, el Barça trataba de sacar petróleo repitiendo una y otra vez la misma acción en los saques de banda y córner, hasta que Ari consiguió dejar a David con el molde y rematar el 1-2 que volvía a dejar el partido en la misma dimensión en la que estaba antes.
Pero el equipo de Jesús Velasco no se descompuso, y retomó la iniciativa del juego hasta que Esquerdinha, a tres para el final, aprovechó una acción de fuerza de Lozano para poner el esférico lejos del alcance de Cristian. El empate parecía posible, y la victoria incluso alcanzable, porque el líder no estaba dando demasiadas señales de superioridad.
Pero… llegó otro error defensivo, posiblemente fruto del cansancio porque el trabajo sobre la cancha fue brutal, y tras una pérdida llegó una contra, un repliegue desordenado, y finalmente un balón franco a Saad, que colocó con tranquilidad el 2-3.
Ya a la desesperada, con Cidao en el centro de la cancha, Tobe lanzó al palo, Cristian sacó un gran remate de Esquerinha, y el partido murió en el área del Barcelona. el Caja sumó su cuarto partido sin conocer la victoria, pero si hay que guiarse por las sensaciones, las que ofreció frente a un Barça líder fueron cien veces mejores que las de hace 15 días. Quizá eso no sea consuelo ya que no se sumaron los puntos pero, ya que hay que perder, mejor hacerlo con la cabeza bien alta.
