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De la misa mozárabe…

por Redacción
24 de enero de 2012
en Provincia de Segovia
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Con el frío consustancial a estas fechas del año, el Real Sitio celebró ayer la festividad de uno de sus patrones, San Ildefonso. Lo hizo con dos actos, uno religioso y otro profano, capaces de atraer al vecindario del municipio y a no pocos visitantes.

A mediodía, la Real Colegiata de La Granja acogió una misa según el rito mozárabe, al igual que ha ocurrido en los dos últimos años. Esta iniciativa ha cuajado por empeño personal del actual obispo de Segovia, Ángel Rubio. Fue precisamente él quien solicitó al cardenal de Toledo autorización para celebrar una misa mozárabe en la Real Colegiata de la Granja. Y ahora es precisamente él quien reclama a los segovianos que conserven esta ceremonia, a la que ayer no dudó en calificar como “tesoro litúrgico”.

Con algunas diferencias con respecto al ritual con el que hoy se celebran las eucaristías, la misa mozárabe de ayer fue seguida con sumo interés por los fieles que llenaban la Real Colegiata. Llegado el momento de la homilía, el obispo de Segovia repasó la vida de San Ildefonso de Toledo, ejemplo para los cristianos. Entre otros pasajes de la biografía de este santo del siglo VII, recordó el de la aparición de la Virgen, que le colocó una casulla, motivo por el que en su iconografía aparece siempre con esa vestidura.

Luego, sobre la propia misa mozárabe, advirtió que la Real Colegiata “es la única iglesia de toda la diócesis con autorización” para celebrar eucaristía según ese rito. En la actualidad, únicamente cuentan con permiso la Catedral de Toledo, donde todos los días se oficia una misa mozárabe, y Zamora, ciudad que guarda sus restos de San Ildefonso. Rubio expresó su voluntad de que, en años venideros, se produzca algún tipo de hermanamiento entre Zamora y el Real Sitio, por motivo de sus vínculos con San Ildefonso. “(Con el rito mozárabe) celebraba las misas san Ildefonso y otros santos como san Isidoro”, insistió el prelado a los fieles.

El obispo de Segovia también indicó que el propio Papa Juan Pablo II favoreció las misas mozárabes oficiando una en el Vaticano. “Puede resultar enredosa, pero tiene un sabor histórico que debemos conservar”, concluyó Rubio.

Entre las autoridades presentes en la misa figuraron, además del alcalde del Real Sitio, José Luis Vázquez (PSOE), el diputado Juan Luis Gordo y el senador Félix Montes, además de numerosos miembros de la corporación.

Un rito español de lejano origen.- El rito mozárabe, también llamado “hispano” o “hispano-mozárabe” es uno de los que, a lo largo de la historia, se fueron creando en las distintas regiones a las que llegó la Iglesia. Aunque todos esos ritos derivan de la primera “fracción del pan” que practicaron los apóstoles, siguiendo las instrucciones recibidas de Jesús, para conmemorar su muerte y resurrección en la eucaristía, posteriormente, a la primitiva sencillez de aquellas celebraciones se fueron añadiendo nuevos elementos (lecturas sagradas, oraciones…), diferentes según el tiempo y el lugar. Así, fueron surgiendo diversas formas de celebración, que ahora llamamos ritos. Aparecieron ritos orientales y ritos occidentales, celebrados todos en latín, pero con diferencias entre ellos. Entre ellos figuran el rito romano, el milanés o ambrosiano, el galicano, el norteafricano, el bracarense, el hispánico…

El rito hispano es, por tanto, la manera propia de celebrar la liturgia en la Iglesia española durante los primeros diez siglos. Se usó primero por los cristianos hispanorromanos, se siguió usando bajo la dominación de los visigodos, y también por los cristianos que permanecieron bajo la dominación musulmana en diversas regiones de España.

Cuando el Papa Gregorio VII, en el siglo XI, decidió extender el rito romano a toda la cristiandad europea, los reyes de Aragón y después los de Castilla se resistieron, aunque finalmente acabaron aceptándolo. Fue entonces cuando prácticamente desapareció el rito hispano de los reinos cristianos de la Península Ibérica. Se mantuvo, no obstante, en los territorios ocupados por los musulmanes, y fue entonces cuando comenzó a llamarse “mozárabe”, como se denominaba a los propios cristianos sometidos al Islam. El centro de este rito fue Toledo, ya que en Al-Andalus eran pocos los cristianos residentes. Pasado el tiempo se impondría el rito romano.

“Pero el rito hispano se mantuvo en algunas familias y capillas particulares —aseguró el obispo de Segovia, Ángel Rubio—, hasta que en el siglo pasado se recuperó, con sus libros, rituales y misas, tal y como hoy se celebra, que entiendo que es de la misma forma en que lo hacía San Ildefonso”.

… al gran festín

Alrededor de 3.000 personas probaron las viandas. Aunque el número de kilos que se consumió fue similar al de otros años, la crisis obligó a reducir la diversidad de productos.

01guillermoTras la misa mozárabe llegó el jolgorio. Acabado el acto religioso en la Real Colegiata, los fieles marcharon andando, con la alegre compañía de la dulzaina y el tamboril, hasta la Plaza de los Dolores, segundo escenario de la función granjeña.

Allí, como ya viene siendo tradición, tiene lugar el convite, que paga el Ayuntamiento del Real Sitio. Es un momento de encuentro entre los vecinos del municipio, que abandonan sus diarias tareas para pasar un rato divertido, compartiendo unas ricas viandas…

Este año, en concordancia con la situación económica, el festín fue “un poco diferente” al de ediciones precedentes. “Vamos a repartir la misma cantidad de kilos de comida que otros años, aunque con menos artículos”, señalaba uno de los esforzados voluntarios dedicados a la tarea, advirtiendo de esta forma que no habría “ni queso ni morcilla”. En cualquier caso, como lo prioritario era pasarlo bien, las críticas brillaron por su ausencia.

En esta ocasión, se elaboraron unos 250 litros de caldo, alimento imprescindible para superar el frío. Y se cocinaron cerca de 90 kilos de cerdo asado, y similares cantidades de salchichas y de chorizo. De bebida había vino, coca-colas y cerveza…

En la Plaza de los Dolores había, sobre todo, buen humor. Y el alcalde, José Luis Vázquez, se esmeraba en hablar con todos los presentes. y en agradecer a los voluntarios su trabajo. Estos últimos calculaban que habrían sido “cerca de 3.000” el número de personas que se habían echado a la boca alguno de los aperitivos. Pasadas las dos de la tarde, y para echar el cierre a San Ildefonso 2012, una sonora traca alborotó a los presentes. Por la tarde, ya solo quedaba disfrutar en la intimidad, pues, como suelen decir los granjeños, “San Ildefonso es una fiesta familiar”.

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Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

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