Ni el más leve respiro por parte de los mercados. La prima de riesgo se disparó ayer hasta los 489 puntos al cierre de la sesión bursátil de Europa y marcó así su máximo histórico desde que existe el euro, tras pulverizar el récord de 478 puntos en el que terminó la jornada del pasado lunes. Ante esta grave situación, el ministro de Economía, Luis de Guindos, declaró, tras la reunión del Ecofin en Bruselas, que el elevado nivel del diferencial de España «no es sostenible» y reclamó la ayuda de la eurozona para frenar lo que considera el efecto del contagio de la crisis griega, aunque eludió concretar si estaba pidiendo al Banco Central Europeo (BCE) que reanude sus compras de deuda nacional.
«La situación de la prima de riesgo es inaceptable en estos momentos y eso nos tiene que hacer reflexionar sobre los pasos que se tienen que tomar a futuro para estabilizar esa situación, tanto en el caso de España como de Italia y otros países, porque «no son sostenibles», resaltó De Guindos.
El ministro de Economía volvió a insistir en que «el Gobierno ha puesto en marcha todas las medidas que considera necesarias para estabilizar la economía española». No solo porque «creemos que es lo mejor para nuestro país», prosiguió, sino también «porque supone una aportación al conjunto de la zona euro».
En este sentido, el mandatario reiteró el «compromiso total» del Ejecutivo de Mariano Rajoy de cumplir el objetivo de reducir el déficit al 5,3% del PIB este año y al 3% el año que viene. «Creemos que existen posibilidades sin duda de alcanzarlo», sostuvo. A su juicio, la Comisión «no está teniendo en cuenta el cierre definitivo de los presupuestos de las comunidades autónomas» y, por ello. pronosticó que se incumplirán las metas.
«Después del consejo de política fiscal y financiera que va a tener lugar esta semana y donde se van a ver los reequilibrios y los replanteamientos de los presupuestos de las regiones, estamos convencidos de que la cifra de la Comisión se acercará a la que ha propuesto España en su programa de estabilidad», aseguró.
Como contrapartida a este cumplimiento por parte de Madrid, Guindos reclamó a la eurozona que actúe para «limitar las consecuencias de una situación de extrema inestabilidad en Grecia, que está teniendo implicaciones sobre otros países». Pero no precisó qué medidas consideraba necesarias, y se limitó a señalar que ni la política monetaria ni la coordinación entre los países de la UE está en manos del Ejecutivo.
«Es necesaria una cooperación estrecha entre todos los diferentes países, porque los Gobiernos tienen que hacer sus deberes, pero también desde el punto de vista de lo que es la globalidad de la eurozona lo debemos hacer», insistió.
Además, el ministro tachó de «salto que no tiene ninguna racionalidad» y de «sinsentido» las tesis del premio Nobel de Economía, Paul Krugman, que auguró un corralito en España tras la salida de Grecia del euro.
«La voluntad de todos, y especialmente la de la población griega, es que Atenas no salga de la moneda única», subrayó De Guindos, que reclamó la formación de un Gobierno heleno que acabe con la «inestabilidad política» y «con capacidad de actuación que aplique los compromisos» de ajuste contraídos con la eurozona.
Por otro lado, De Guindos admitió que fue el Banco Central Europeo (BCE) el que «mostró su interés» en colaborar en la valoración independiente de los balances de la banca española y que por ello el Gobierno le ha ofrecido participar en el proceso junto a dos auditores independientes anunciados el pasado viernes como parte de la reforma financiera. Los primeros resultados estarán disponibles en un plazo de dos meses.
«Lo único que se ha pedido por parte del Eurogrupo es si podíamos acelerar el proceso de valoración y también el BCE mostró su interés, y el Gobierno está abierto en cooperar con el Banco de España, con los valoradores independientes, a efecto de estas auditorías», explicó el mandatario al terminar la reunión de ministros de Economía de la UE.
