Como por arte de magia, las averías y quejas del servicio de transporte público se han esfumado tras la renovación parcial de la flota. Así al menos lo sostiene el Gobierno municipal. «Hemos tenido solo una queja por avería en todo el verano, hubo un retraso, vino otro autobús y no se perdió la expedición», afirmó ayer la concejala de Tráfico y Transportes, María José de Andrés. Lo cierto es que la avería se produjo en un autobús que presta la línea 12, una de las que conecta la ciudad con la estación del AVE Segovia-Guiomar y, en este sentido, cabe deducir que la queja se produjo por un usuario a quien el retraso del autobús le hubiera perjudicado para poder coger el tren a tiempo.
Una sola avería en todo el verano, según el dato ofrecido ayer por la Concejalía de Tráfico, supone todo un récord, en positivo, que ha llegado incluso a sorprender a los responsables municipales. «Esperábamos que con la incorporación de esos cinco nuevos autobuses y el hecho de contar con seis vehículos de retén en las cocheras, las incidencias iban a disminuir y así ha sido (…), se han superado nuestras expectativas», dijo De Andrés.
Como se sabe, al nuevo autobús incorporado en diciembre, se sumaron otros cuatro vehículos, totalmente nuevos, el pasado 1 de julio. El servicio de transporte público de la ciudad cuenta con 28 autobuses, además del eléctrico, que presta la línea 9 y recorre el recinto amurallado. Un total de 22 autobuses circulan diariamente por la ciudad y los seis restantes permiten establecer rotaciones para el mantenimiento de los vehículos y las correspondientes revisiones y atender, de forma inmediata, posibles necesidades del servicio.
Desde principios de año y hasta el mes de junio, según datos facilitados por el Ayuntamiento, se habían registrado 50 quejas relacionadas con el transporte público, 12 de ellas relacionadas con averías de los vehículos. De Andrés insistió ayer en que en todo el verano solo se había registrado una queja por avería de un autobús. Es más, la concejala indicó que en lo que va de verano no se había presentado ni una sola queja sobre el funcionamiento de los sistemas de aire acondicionado en los vehículos. «Este año no se ha producido ni una sola queja porque los mecánicos tienen más tiempo para revisar los sistemas y si no funciona se sustituye un vehículo por otro», añadió.
Lo cierto es que las averías en los autobuses llegaron a alcanzar cifras alarmantes. El incremento en el número de averías de los autobuses a partir de 2012, desproporcionada en los meses de junio y julio de aquel año, sembró la voz de alarma en el equipo de Gobierno y despertó a la oposición, alimentando las dudas de que los vehículos pudieran resistir- en óptimas condiciones y sin repercutir en una merma en la calidad del servicio- hasta la finalización de la contrata, en 2016.
Renovación
Tras aquel verano ‘funesto’ de averías frecuentes, el Gobierno municipal planteó la necesidad de adelantar la renovación de la flota, pese a que desde la Concejalía de Tráfico se insistía en tildar el fenómeno de las averías como episodios ‘puntuales’, ya resueltos tras reforzar la plantilla de mecánicos.
El entonces concejal de Tráfico y hoy responsable de Urbanismo y Hacienda, Alfonso Reguera, reiteró entonces que el repunte de fallos mecánicos entre mayo y julio de 2012 obedeció a un problema ‘puntual’ por la falta de mantenimiento de los vehículos por parte de la empresa. Según los datos aportados entonces por Reguera, la flota de autobuses urbanos había sufrido en lo que iba de año 2012 (hasta noviembre) un fallo mecánico cada tres días (11,70 averías al mes). La cifra era muy superior a la media registrada en los últimos tres años (7,09). En 2009 los autobuses contabilizaron una media de 6,75 averías por mes; de 4,25 en 2010 y de 6,92 en 2011.
