Hoy, domingo 2 de octubre, es fiesta, grande o chica, en casi innumerables pueblos de la provincia de Segovia con o sin adorno de danza: en la Cañada, Orejana con sus gitanas que ofrecen roscas (antes eran ocho y danzaban), sus paloteos y sus soldadescas; y Gallegos, que parece que perdió no hace mucho esas soldadescas tan “serranas”; en el Llano, Pinarnegrillo; y alrededor de la capital, en Tabanera del Monte. Y como todo santo tiene su Octava, El Rosario también se celebra, como se atestigua en Torre Val de San Pedro con los ennombrados, la soldadesca, los paloteos y el baile de la bandera. Y otros tantos pueblos han honrado al Rosario en otras fechas fuera de este primer domingo de octubre, como Cuéllar o San Pedro de Gaíllos. Pero no siempre ha sido así, ya que sabemos que durante el siglo XVII y parte del XVIII el Rosario se celebraba el 4 de julio, día de la Visitación de Santa Isabel, popularizándose como Santa Isabel, como sucede en Navafría.
Mi primer trabajo etnográfico por la provincia dio como fruto la publicación de Las danzas de palos en la provincia de Segovia (2015) donde recogí paloteos en más de 30 localidades, entre las cuales se festejaba, como no podía ser de otra manera, El Rosario y otros festejos marianos, fundamentalmente en la zona de la Cañada Real. A continuación, gracias a la beca de investigación Danza y Rito en la provincia de Segovia del Instituto de la Cultura Tradicional Segoviana “Manuel González Herrero”, recibida en 2016, puede profundizar en los archivos parroquiales, donde comprobé la riqueza de datos, entre los que estaba el ritual al Rosario, de los que Segovia y los segovianos pueden estar orgullosos, pues proyectan la tradición durante más de 500 años. Eso sí, muchos de los registros encontrados en los libros parroquiales vienen a confirmar la pérdida de patrimonio en nuestra provincia: se han perdido rituales de gran riqueza como los que documenté en Prádena por el Corpus con danzantes, zarragones, o las gitanas; igualmente se han perdido los elementos del Corpus de San Pedro de Gaíllos con las fuentes de vino, las danzas de gitanos, y de arquillos; se han perdido las soldadescas al Rosario en Navafría o La Matilla, y las roscas de las danzantas o gitanas, las banderas y así en un sinfín de pueblos.
Pero centrémonos en las danzantas al Rosario. Las encontramos desde el siglo XVI en el Condado de Castilnovo, La Matilla, Orejana, Torre Val, Navafría o Tabanera del Monte, por citar algunos en los que también encontramos de manera centenaria las soldadescas. De estos ejemplos, profundicemos en el caso de Tabanera del Monte para intentar demostrar la historia, tradición, o la coincidencia de que se hayan recuperado las danzantas al Rosario en esta localidad.
La Virgen del Rosario en Tabanera, se festeja el fin de semana del primer domingo de octubre, y La Ofrenda actualmente se viene haciendo el viernes de fiestas, consistiendo en una entrega de flores a la Virgen. Pero La Ofrenda en siglos anteriores se celebraba la dominica decima nona post Pentecostés, es decir, siendo Pentecostés una fecha movible que depende de la Semana Santa, desde ahí se contaban diecinueve domingos, por lo que caía a lo largo del mes de septiembre, que bien puede entenderse por ser ya mes de cosechas recogidas. Eso sí, siempre como Ofrenda a la Virgen del Rosario.
Tenemos datos desde 1651 con la ofrenda de hornazos y rosquillas, y concretamente en 1703 se recoge de ofrenda 1 real de roscas, 19 reales que cobró del Ramo de la ofrenda, y 1 real y 15 maravedies que cobró por las roscas de las danzantas siendo el primer dato encontrado sobre ellas, y siendo estas danzantas citadas nuevamente en 1745, y aunque no se las vuelve a nombrar no se dejan de recoger las ofrendas de roscas, muy comunes desde el siglo XVII en la provincia.
Y es que las mujeres de la provincia danzaban, y danzaban mucho hasta por lo menos finales del siglo XIX tal y como se pudo documentar en la beca de investigación: como danzas de gitanas (a veces podemos intuir origen racial en ellas, pero la mayoría de los casos son hijas de miembros de la cofradía que ejecutaban seguramente alguna danza difundida por los gitanos ambulantes) las encontramos en Sepúlveda, San Pedro de Gaíllos, La Matilla, Orejana, Rebollo, Prádena, Torre Val o Navafría, – entre otros- y como danzantas en Fuentepelayo, Turégano, Armuña, Basardilla, Torrecaballeros, Valseca, Madrona y Tabanera del Monte. ¿Por qué desaparecen las danzas de mujeres? Su presencia se vuelve a hacer extensiva a mediados del siglo XX fruto del producto de recreación/invención de los coros y danzas de la Sección Femenina, que han permanecido en los llamados popularmente como grupos de jotas y que en algún caso han servido para salvar el adorno de las procesiones, en la mayoría de los casos de manera no muy acertada, si del mantenimiento del patrimonio y la identidad de los pueblos hablamos.
Volviendo con la Ofrenda de Tabanera, sabemos que se ofrecían fanegas de trigo, lino, hornazos, roscas, rosquillas e incluso el ramo, se entiende que, de rosquillas, muy extendido por la provincia y por toda la geografía española, los cuales servían de ingresos a la cofradía. Y con la venta de estas ofrendas se sacaba dinero. Pero algún gasto que otro había también como en 1765 los 24 reales y 30 maravedíes que costó la mitad de la compostura de la bandera para ambas ofrendas en estos lugares, entendiendo por estos lugares a los núcleos de Tabanera y Palazuelos y que por tanto La Ofrenda debía ser un acto conjunto.
También como gastos curiosos se recogen en 1777 los 1715 reales que hubo de coste la cruz de plata que se compró para la iglesia de Tabanera y ese mismo año se gastaron 1773 reales y 20 maravedies de coste de la Bandera nueva que se hizo para las funciones de ofrenda, ocho varas nuevas – de tela, se entiende- que se compraron para las nombradas (desconocemos cuál era la función de estas nombradas, para las cuales se compraron telas especiales ¿danzaban?¿eran la soldadesca?), y el importe de dos alabardas y un rejoncillo que se limaron. Estamos por tanto ante los mismos elementos de las soldadescas que encontramos actualmente en Torre Val de San Pedro u Orejana y también en el culto al Rosario, o en Zamarramala o Hontoria a otros cultos marianos: la bandera, y las alabardas, elemento que portan las soldadescas que acompañan a la Virgen en su procesión y en el caso de Orejana la ofrenda de roscas de las gitanas (que sabemos que eran 8 y también danzaban). Además, poco antes, en Tabanera del Monte en 1768 se recoge el gasto al “capitán de la fiesta”. Estos datos enlazan con los encontrados en el libro que actualmente tienen por turno los mayordomos del Rosario (se les nombra por un año siguiendo el turno de casamiento, aunque antes se les nombraba por 2) donde desde 1883 hasta 1905 se recogen los datos de capitán, teniente capitán, capitana, bandera, alabardas y rejoncillo confirmando por tanto la presencia de la soldadesca en el culto al Rosario de Tabanera del Monte.
¿Tenía por tanto Tabanera danzantas que ofrecían roscas a la Virgen y soldadesca que custodiaba la procesión, tal y como recogemos hoy en Orejana o Torre Val y tal y como sabemos que sucedió en siglos anteriores en La Matilla, Gallegos y Navafría? Pues sí. Y además los que ostentaban tales insignias pagan dinero por llevarlas.
Las soldadescas que se registran en la provincia desde el siglo XVII formaban parte de la grandeza procesional del Barroco y simbolizaban la defensa de la Virgen frente a los moros y como ya he señalado estuvieron muy extendidas especialmente por los pueblos de la Sierra con culto al Rosario.
Sabemos también por el libro de la Cofradía que mantienen los mayordomos, que había dos días de carrera (procesión), que se subastaban las andas para meter a la Virgen, e igualmente por ponerla de las andas a la mesa altar y de la mesa altar al trono. Las mandas consistían en trigo, cebada o dinero.
Hay gastos en cohetes, instrumenteros por dos días (solo aparece la palabra dulzaineros en 1912, aunque era ya un instrumento más que difundido en la provincia), vino (dos arrobas) que se compraba a Mariano y a Emilio (industriales), y ya desde mediados del siglo XX pagos a “el sindicato”, por el permiso del Gobierno, donativo al seminario, el vino a los mozos y el refresco que en alguna ocasión consistía en uvas y vino.
En Tabanera del Monte en 1905 se pierden todas las referencias escritas y ni si quiera la memoria oral de los mayores ha podido recuperar la presencia de la soldadesca o las danzantas dentro del culto al Rosario. Será en el siglo XXI cuando volvamos a ver a las danzantas sin que en su momento se supiera que se estaba recuperando un elemento antiguo, y dada la pérdida de generaciones entre medias, ni siquiera un elemento de la tradición.
No son pocas las líneas escritas y los textos orales que he dedicado en mi labor etnográfica e historicista a discernir entre historia versus tradición o patrimonio versus invención. La historia se va prolongando en el tiempo y se convierte en tradición cuando es vivida por las generaciones de abuelos, padres e hijos, como sucede en esta localidad de Tabanera del Monte con los paloteos a San Juan, que tienen más tradición que historia, al revés que las danzantas al Rosario, que tienen más historia que tradición, puesto que no se han transmitido las danzas al Rosario de abuelas a madres y de madres a hijas.
Los libros antiguos van reflejando en la mayoría de los casos, cómo se han ido perdiendo elementos de los rituales o incluso el ritual entero, fruto seguramente de los cambios en el sentimiento de pertenencia de la sociedad que los sustenta. Algo tuvo que suceder para que se dejara de continuar la tradición que venía heredada de los abuelos, bien por causas externas al pueblo, o internas, y en Tabanera, en honor al Rosario, se han perdido desde 1600 prácticamente la totalidad de elementos rituales en honor a la Virgen. Sirvan estas letras y las imágenes que las acompañan para recordar a la última soldadesca de Tabanera, los últimos que supieron mantener lo que venían manteniendo en el pueblo desde 300 años atrás y que por cierto, sabiendo que la nueva iglesia se empieza a construir en 1904 puede que esta última soldadesca de 1905 dejara atrás mucho más que el antiguo templo: capitán Vitorio Marinas; teniente capitán Gregorio? González; capitana Isidra de la Rubia; rejoncillo Mariano Gil del Pozo; alabarda, Catalina Marinas; varas Celstino ¿? y Bonifacio de Andrés; bandera Lucas Tapias?
______
Fuencisla Álvarez es Diplomada en Educación Musical. Licenciada en Historia y Ciencias de la Música. Investigadora del Patrimonio Cultural.
