Entre los cañones del Pirón y el Viejo se esconde un lugar que mezcla aventura, ciencia y leyenda, es la Cueva de la Vaquera, también llamada de la Fuentedura, en el término de Losana de Pirón (Torreiglesias). No es una cueva de postal con pasarela y focos; aquí manda el silencio del valle, el olor a tierra húmeda, y ese punto de búsqueda que tiene el buen senderismo.
La aproximación ya es parte del viaje. Se llega caminando por sendas que serpentean entre sotos y laderas calcáreas, con tramos donde el terreno obliga a mirar el suelo y, de pronto, a levantar la vista para ver cómo el río ha tallado la roca. La boca sur —a menudo camuflada por la vegetación— se abre junto a un manantial de agua limpia: la “fuente dura” que da nombre alternativo a la cavidad. La boca norte, más cercana a los niveles arqueológicos, está restringida por labores de investigación.
Sus tres galerías han guardado restos humanos desde el Neolítico hasta épocas medievales, y ha sido clave para entender los inicios de la agricultura en la Meseta. Aquí se documentó el trigo más antiguo de la península ibérica. No cuesta imaginar a pastores usando la entrada como corral o al folclore local impregnando cada recodo.
Completa la jornada cruzando el Pirón para ver la ermita rupestre de Santiaguito, otra sorpresa excavada en piedra. No es conveniente visitar la cueva en solitario si no tienes experiencia en espeleología. Existen empresas especializadas que te permiten disfrutar de una visita segura e intensa. En épocas de lluvia la cueva está inundada y no es posible el acceso, mejor acudir en el buen tiempo. La cueva es frágil, y su mejor recuerdo es dejarla intacta.
