Cruz Roja reparte desde marzo una media de 2.500 meriendas a la semana en Castilla y León entre niños de familias con dificultades sociales y económicas, en el marco del programa de promoción del éxito escolar con clases de apoyo para los menores con problemas de aprendizaje en algunas materias. ‘Las meriendas solidarias’ trata de paliar las carencias nutritivas de los niños con escasos recursos, que han detectado tanto los centros escolares donde estudian como los equipos de intervención social de la asociación. De esta manera, se busca que tengan mejor rendimiento escolar gracias a una alimentación equilibrada.
El kit de merienda está compuesto de leche, zumos, galletas, yogures y piezas de fruta. Este periódico ha acompañado a los voluntarios durante una de las clases de refuerzo, celebradas en la sede de Cruz Roja en Valladolid. Mientras unos niños mejoran su comprensión lectora otros se aplican en el dictado, aunque a lo largo de la hora y media de clase también hay tiempo para repasar las matemáticas. En todo caso, los responsables del programa dejan claro que los menores no acuden a la asociación a realizar sus deberes.
Transcurrida una hora, llega uno de los momentos más esperados por los niños. «¿Cuándo llega la merienda?», balbucea uno de ellos. Y casi como por arte de magia llega la directora de Cruz Roja Juventud, Rita Alonso, junto a una voluntaria, con los alimentos depositados en un almacén. Hoy toca un zumo y una manzana, que iluminan con una sonrisa los rostros de los pequeños. Es el momento en que los alimentos se mezclan en la mesa con las carpetas de ejercicios, libros y pinturas.
Alonso es consciente de los problemas por los que atraviesan estas familias, pero reconoce que «los niños son los primeros en normalizar una situación embarazosa». De ahí, que apenas haya referencias de la alimentación que reciben los pequeños en sus casas.
Aunque las clases de refuerzo para los niños hasta 12 años son únicamente dos días por semana, los voluntarios de Cruz Roja aprovechan para entregarles una pequeña bolsa con la merienda para el resto de los días de la semana.
Los pequeños reciben las bolsas de merienda con discreción y sin identificativos con el propósito de evitar la estigmatización de los usuarios con colas para el reparto de alimentos. Uno de los responsables de Cruz Roja recuerda que hay mucha gente que no está acostumbrada a recibir estas ayudas y «hay que procurar que no sientan vergüenza ni sean señalados por el resto de la gente».
Pero esta acción solidaria no se limita a los niños que van a la improvisada aula de Cruz Roja sino que se extiende a hermanos que no necesitan refuerzo escolar. No es de extrañar que algún menor vaya con una bolsa con merienda para otros hermanos pequeños de su familia.
Ampliar a fines de semana
Alonso apunta que, a la vista del éxito de la iniciativa, Cruz Roja Castilla y León ha solicitado a la Asamblea General en Madrid la posibilidad de que la entrega de las ‘Meriendas solidarias’ se amplíe también para los fines de semana. De esta manera, en lugar de entregar 2.500 meriendas a la semana la cifra se incrementaría hasta 3.500, resultado de multiplicar los 500 niños diarios que se benefician del programa.
Esta campaña es posible gracias al convenio de colaboración firmado entre Cruz Roja Española, la Fundación Real Madrid y El Corte Inglés, que permite la distribución de más de medio millón de meriendas entre unos 5.000 menores de toda España desde marzo pasado. Responsables de la entidad recuerdan que en pleno siglo XXI parece «impensable» que un niño pueda pasar hambre pero la situación económica ha traído situaciones del pasado.
Cruz Roja contabiliza 482 niños que había recibido una merienda entre el curso pasado y el presente, de los que una parte importante corresponde a Burgos (122), seguido de Salamanca (77), Ávila (63) y Segovia (62). En Soria no hay reparto porque lo cubre otro programa o entidad.
