La melancolía invade la ciudad de Segovia a finales de agosto. Acaban las vacaciones, cada día que pasa es más corto… Es tiempo de recordar las vivencias del estío, de añoranza. Para aliviar estas sensaciones, Francisco del Caño creó, hace 15 años, el ciclo de música popularmente conocido como “Los Corralillos”, un divertimento capaz de conjugar folclore y patrimonio. En tres lustros, la idea ha triunfado con rotundidad. Hasta tal punto que ahora, desde la asociación cultural “Plaza Mayor”, organizadora del ciclo, se quiere que “Los Corralillos” no se ciñan únicamente al verano. Del Caño y compañía pretenden que los segovianos no se olviden durante el resto del año de esta iniciativa musical. Y, con esta intención, ayer se inauguró en el mercado de La Albuera una exposición sobre la última edición del ciclo.
Una colección de cerca de 30 fotografías, firmadas por José Francisco de Antonio, Leoncio Martín y el propio Del Caño, permiten repasar lo que dieron de sí “Los Corralillos” de 2011. Por allí pasó Salvador Lucio, vestido de chulapo. Pablo Zamarrón y María Eugenia de Santos se encargaron del pregón, cantando coplas de ciego. Y se contó con la presencia de artistas de la talla de la cupletista Olga María Ramos o el dulzainero Rodrigo Peñas. Cerraron el elenco “Los Torronchos” de Etreros, el grupo “Francisco de Goya” y los títeres de Libélula. En el capítulo de homenajes, Francisco de Paula se llevó una larga ovación, así como los dulzaineros que han sido de Santiuste de Pedraza…
De todo esto y de mucho más da noticia la exposición. Su alma mater, Del Caño, estaba radiante. “Los Corralillos son un espectáculo único. No hay otro lugar del mundo donde haya algo igual”, afirmaba, insistiendo en que este ciclo de música supone “un capricho para la ciudad de Segovia”.
Los datos avalan sus argumentos. Con un presupuesto nimio, en torno a 7.000 euros, durante tres días pasan por los corralillos de El Patín, el Rastrillo y San Sebastián cerca de 1.500 espectadores, llenando estos singulares espacios urbanos, identificativos de la parte vieja de la ciudad. ¿El futuro de “Los Corralillos”?. “Debería ser espléndido, pero depende del interés que pongan las instituciones”, sostiene Del Caño, que no espera recortes. El apoyo popular, desde luego, ya lo tiene.
