Sobre las nueve de la noche de ayer quedó controlado el incendio originado el sábado en Cebreros (Ávila) tras haber arrasado alrededor de 1.000 hectáreas de superficie forestal, la mayoría de ellas con pinos piñoneros. La Junta decretó el nivel cero e informó de que el siniestro se encontraba controlado después de un intenso trabajo durante más de 24 horas por parte de un operativo que alcanzó las 550 personas más los medios terrestres y aéreos.
La importancia y peligrosidad del incendio mantuvo en alerta a tres comunidades autónomas, ya que tanto Madrid como Castilla-La Mancha enviaron equipos de extinción para colaborar con Castilla y León, quien tuvo que requerir la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de varios medios aéreos del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente.
La virulencia de las llamas fue máxima durante la noche del sábado, cuando incluso acudieron a Cebreros dos consejeros del Gobierno de Madrid para realizar un seguimiento del incendio, que amenazaba con entrar en la Comunidad madrileña.
Las autoridades abulenses, sin embargo, no se acercaron al lugar del siniestro hasta ayer por la mañana para comprobar su evolución y el trabajo del operativo. El delegado territorial de la Junta, Francisco José Sánchez, apuntó a la «intervención humana» como origen del incendio, aunque quiso mostrarse prudente y esperar a conocer con exactitud los resultados de las investigaciones.
El alcalde de Cebreros y el subdelegado del Gobierno agradecieron la labor de todas las personas, especialmente de los pueblos afectados y sus ayuntamientos, pues «podría haber sido un auténtico desastre ecológico».
Un operativo integrado por más de medio millar de personas trabajó sin descanso durante toda la noche para controlar las llamas, difíciles de atajar por las dificultades de la orografía, el viento y el tipo de vegetación. Por ello, debido a su peligrosidad, siete personas fueron desalojadas de sus viviendas y pernoctaron en el polideportivo de la localidad de Hoyo de Pinares, aunque pudieron volver a sus casas a primera hora de la mañana. También fueron desalojados, según explicó el alcalde de Hoyos de Pinares, David Beltrán, una veintena de personas que habitaban una ecoaldea del extrarradio del pueblo que, añadió, no ha sufrido daños.
Asimismo, el sábado por la noche se produjo el primer herido de este incendio. Se trata del vigilante de una finca, quien tuvo que ser evacuado en helicóptero con quemaduras en la cara. «Fueron los momentos peores de siete a ocho de la tarde con un fuerte viento», señaló el alcalde de Hoyos de Pinares.
Las dificultades fueron cediendo desde ayer por la mañana, debido fundamentalmente al trabajo de los medios de extinción y a la inexistencia de viento. Todo ello hizo que a mediodía se bajara la gravedad del siniestro a nivel 1.
Asimismo, esta evolución favorable permitió una retirada gradual y controlada de los efectivos desplegados, en concreto de la UME, varios medios aéreos y algunas brigadas de intervención rápida o las procedentes de las zonas más distantes. Otras brigadas llegaron a la zona para dar los relevos y desplegar un nuevo operativo que se hizo cargo de las tareas de remate y control durante la noche de ayer en los aproximadamente 15 kilómetros de perímetro, donde aún se mantiene caliente el suelo y el riesgo.
Sánchez señaló que los indicios determinan que hay un sólo foco y que habrá que esperar a la extinción total para aclarar sus circunstancias, aunque realizó un llamamiento a la responsabilidad de todas las personas.
