El Atlético de Madrid empató sin goles contra el Sevilla en un encuentro en el que los rojiblancos propusieron más juego pero no encontraron el tanto y que les aleja del liderato de la clasificación, que ocupa tras la victoria del sábado el FC Barcelona.
El juego comenzó escorado en la banda izquierda del ataque rojiblanco, donde Koke y Filipe Luis, intentaban profundizar hasta línea de fondo. El atasco de los dos conjuntos en el centro del campo era mayúsculo, y los ejercicios de presión parecían ganarle la partida a la iniciativa de toque de los mediocentros de más calidad.
La propuesta de Unai Emery quedó clara en los dos primeros ataques hispalenses, donde Banega mandó dos balones en largo por arriba para que Llorente se hiciera fuerte entre los centrales. Algo que sorprendió, ya que el técnico había apostado en los últimos partidos con Gameiro, Krohn-Dehli e incluso Konoplyanka para darle velocidad al equipo y desequilibrio.
A los diez minutos del partido llegó la primera ocasión del Atlético de Madrid, con una gran jugada que comenzó con una recuperación en el lateral derecho y terminó en el lado opuesto del terreno de juego cuando Griezmann, dentro del área ponía el balón en la frontal y Gabi remataba, aunque lejos del marco defendido por Sergio Rico.
Sólo fue el primer aviso, aunque comenzaba a intuirse que la intensidad del equipo rojiblanco era mayor y estaba superando a la del Sevilla. Tres minutos después se produjo el segundo aviso, éste más claro, tras una jugada combinativa en la banda izquierda, que terminó Saúl internándose en el área y estrellando el balón en el lateral de la portería.
Del otro lado, el Sevilla estaba sintiéndose un tanto incómodo en esos minutos sobre el terreno de juego aunque no renunciaba a su planteamiento de balones largos y juego aéreo en cada jugada en la que superaba el centro del campo.
Tal y como se presumía, con el partido ya entrado en el primer cuarto, el juego se desplegaba mayoritariamente en el centro del campo, donde los dos equipos encontraban muchas dificultades para sobrepasar la red tejida por su rival. El Sevilla continuaba llegando en jugadas a balón parado sin demasiado peligro, y el Atlético sabedor de la dificultad en el medio, intentaba abrir el juego con sus laterales.
A pesar de los problemas y la guerra de guerrillas por hacerse con cada metro del campo, el Atlético comenzó a llevar la iniciativa y volvió a gozar de una nueva ocasión aunque sin ir entre los tres palos de nuevo. Sí llevó más peligro la siguiente jugada en el área defendida por Oblak; un resbalón de Juanfran posibilitó el avance sevillista, aunque el disparo de Banega llegando desde segunda línea tropezó en la defensa rojiblanca.
En la segunda mitad, el Atlético movió fichas dando entrada a Carrasco y dejando en el vestuario a Augusto, que no estuvo del todo acertado en la primera mitad, algo que descaradamente basculó el juego rojiblanco a la banda izquierda con el belga y Filipe Luis.
Desde esa banda, aunque con origen en las botas de Koke, llegó el centro que remató de cabeza Griezmann, llegando en velocidad, y estrelló en la madera. Más voluntarioso de nuevo el Atlético en ataque, aunque el Sevilla avisaba tímidamente a la contra.
Las lesiones y molestias acompañaron al conjunto andaluz en los siguientes minutos. Primero Escudero, sustituido por Krohn-Dehli, y después Llorente, que se dolió de su rodilla derecha tras un golpe en un choque con Savic.
Pasado el primer cuarto de hora de la segunda mitad, el colegiado expulsó por doble amarilla a Vitolo tras una falta sobre Vietto en el lateral del área cuando el argentino se adentraba en el área. Algo que enfadó mucho a Emery, que no paró de protestar hasta que Iglesias Villanueva se acercó para indicarle que también estaba expulsado.
Minutos después funcionó el laboratorio del Cholo Simeone y el Mono Burgos, que cerca estuvo de dar sus frutos tras un buen desmarque y disparo de Carrasco que repelió muy bien Sergio Rico. El Sevilla comenzó a sufrir con un jugador menos y pasó a defender como podía los ataques rojiblancos, dejando de lado las tareas ofensivas con Gameiro ya en el campo.
Con el paso de los minutos, el Vicente Calderón comenzó a impacientarse y se lo transmitió a sus jugadores que no fueron capaces de madurar correctamente las jugadas para crear el peligro deseado. Así terminó el partido, con un punto que aleja al Atlético del liderato y mantiene al Sevilla sin ganar lejos del Sánchez Pizjuán.
