El director del Observatorio Socioeconómico de Segovia, Juan Antonio Folgado, explicó ayer que los resultados de las encuestas de opinión de los consumidores y de expectativas empresariales correspondientes al segundo trimestre de este año “suavizan la tendencia negativa de los anteriores trimestres” y “no son tan pesimistas”, aunque matizó que indican que “todavía estamos en el suelo, no se nota una recuperación económica”.
Tanto Folgado como los directores de estas líneas de investigación, los profesores de la Universidad de Valladolid (UVa) Luis Miguel Delgado Estirado y Nélida Arranz, estuvieron de acuerdo en que el momento en el que se realizaron las encuestas, después de Semana Santa e inmediatamente antes del festival Titirimundi, ha podido motivar que en sectores como el de Servicios y, principalmente, en Hostelería, las expectativas hayan sido mejores para este segundo trimestre. Sin embargo, muestran sus dudas sobre la posibilidad de que en los trimestres siguientes la tendencia sea positiva.
Arranz, responsable de la encuesta a los consumidores —por cierto, más pesimistas que los empresarios en sus respuestas—, destacó que más de la mitad de los preguntados piensa que es un momento desfavorable para grandes compras domésticas, siendo más negativa la percepción en la provincia que en la capital segoviana.
Sobre la evolución de la economía en general, un alto porcentaje de los segovianos, el 81%, dice que en los últimos doce meses ha evolucionado a peor “algo o mucho” y tampoco mejora su percepción sobre la situación futura.
Además, una mayoría aprecia que en los próximos meses la economía de su hogar empeorará y aunque consideran que sería bueno ahorrar en este momento, disminuye sensiblemente, respecto al trimestre anterior, el porcentaje de aquellos que dicen estar seguros de poder hacerlo.
En cuanto al empleo, un 48% de los segovianos consultados se sienten seguros en su lugar de trabajo.
Empresarios
Por su parte, Delgado Estirado, a la vista de los resultados de la encuesta de expectativas empresariales, concluye que “el empresariado segoviano percibe una aproximación progresiva hacia valores próximos a la estabilidad”, ya que la actividad de las empresas mejora de forma leve y las industrias aprovechan esta situación para ir reduciendo sus inventarios.
Además, aumenta el porcentaje de empresas encuestadas que van incrementando su facturación, así como aquellas que no ven una reducción en sus cifras. Del mismo modo, también se observa esta tendencia favorable en relación con la situación de las plantillas.
Como en otras encuestas, en el sector de la construcción los resultados son altamente negativos y malos en industria y transportes pero ya han presentado valores positivos hostelería y servicios.
Diagnóstico para la provincia
El profesor de la UVa Luis Miguel Delgado Estirado, director de la línea de investigación de empresas del Observatorio Socioeconómico, recordó ayer que, una vez más, las estadísticas de licitación de obra oficial publicadas esta semana por la Cámara de Contratistas de Castilla y León sitúan a la provincia de Segovia a la cola de Comunidad Autónoma en inversión en infraestructuras, como ya informó ayer EL ADELANTADO. Añadió, además, que es una situación que se ha repetido a lo largo de los últimos 20 años. En este sentido, como conclusión al informe de expectativas empresariales del segundo trimestre de este año, reiteró que sin una política activa de apoyo a la empresa y de inversión realmente productiva en Segovia por parte de las Administraciones competentes “difícilmente lograremos bajar los niveles de paro de la provincia salvo a través de la emigración hacia otras comunidades”.
En cuanto a las infraestructuras, el director del Observatorio, Juan Antonio Folgado, estima que en la actual situación de elevado déficit público y, con las medidas de drástica reducción en marcha, es casi seguro que “también las inversiones anunciadas se vean retrasadas; algunas que ya deberían estar hechas, como el desdoblamiento de la circunvalación de Segovia”, señaló.
Delgado reiteró que Segovia apenas contaba con tejido empresarial antes de la crisis y, tras ella, el número de empresas ha descendido aún más, por lo que “no puede seguir a la cola en inversiones ejecutadas”.