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Conductas y crisis

por Redacción
17 de junio de 2013
en Nacional
Este doctor en Sociología cuenta con casi tres décadas en el campo de la investigación.

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En mi opinión, hay un enfoque excesivamente economicista de la crisis que padecemos. Se mide en función de la evolución de la prima de riesgo o de los cambios en los mercados. Mantengo como tesis que ésta tiene unos fundamentos sociales asociados a modos de conducta, y que no surge por generación espontánea. Si hay algo que la define es la irresponsabilidad con la que se ha actuado en diferentes ámbitos. No es privativa de un país, ni de un colectivo ideológico, social o laboral. Se extiende como mancha de aceite. Hay que decir que llega con intensidad a cada uno de ellos.

Vivimos en una sociedad en la que cada vez prima más el individualismo. Basta con salir a la calle. Veremos a personas con auriculares puestos, sentadas unas frente a otras que ni se miran. Sus referencias son sus móviles. El diálogo y comunicación se sustituye por el que se tiene con una máquina. El otro no existe, al menos como inmediatez. Es una sociedad que arrincona el pensamiento. Las nuevas tecnologías diríamos que son una invitación a no pensar. Hay que lanzar mensajes que viven en las redes por un tiempo corto al ser desplazados por otros en una vorágine sin sentido. Los grandes pensadores como Ortega o Unamuno parecen de otros tiempos. Sin embargo, los problemas son importantes y no aportamos soluciones vía SMS o en mensajes de 140 caracteres.

Hoy habría que reivindicar que hay palabras que valen más que mil imágenes. Uno de esos grandes pensadores, Julio Caro Baroja, criticaba a los que nos ha vendido la cultura de la imagen sin letra y decía que «el que no lee, no piensa y se embrutece. La sustitución de la letra por esas imágenes que ahora se ofrecen, que son de una banalidad espantosa, me parece una monstruosidad y una rutina mental».

Hay un modelo de conducta acomodaticio que nos lleva a buscar que nos resuelvan las cosas. Falta una cultura del esfuerzo recompensado. Se educa a los hijos en una sobreprotección tal que les deja indefensos ante el momento que tienen necesidad de hacer las cosas por ellos mismos. Hemos perdido creatividad. Estamos ante una sociedad culturalmente más repetitiva que creativa. Cuando el CSIC hace un estudio analizando 461.111 canciones concluye que «el pop es cada vez más uniforme y desciende la variedad de notas de los compositores». Si perdemos en creatividad, también lo hacemos en la chispa que nos impulsa el cambio en sentido positivo. Nuestros hijos tienen juguetes a los que mirar, los niños de África hacen sus balones con los más variopintos materiales. Esa actitud contemplativa también tiene que ver con esta crisis y la creativa con que en el continente negro no se sienta tanto su impacto.

Admitimos conductas irresponsables, sí, pero en el otro. Es, por tanto, ese otro el que deberá de cambiar y no yo. Ello nos lleva a un modo de pensar paralizante que hace que nada cambie en tanto el cambio lo deberá de efectuar ese otro.

Uno diría que en la salida de esta crisis se hace necesario retomar valores que hemos ido perdiendo. Si algo ejemplifica las conductas es un desfile de pendones leoneses, grandes estandartes soportados en unos mástiles cuya altura suele oscilar entre los siete y los 13 metros. Por ello, se hace necesario tener la fuerza suficiente para levantarlo. Desde el momento en que se ha logrado izarlo lo fundamental será mantenerlo, que no se desvié de su trayectoria vertical. Los pendoneros saben que el recorrido no lo hacen en solitario sino que han de trasvasar el pendón . Ese trasvase es un momento importante y de riesgo por lo que buscan que se produzca en las mejores condiciones posibles. Además el pendón es representativo de todo el pueblo con independencia de edades, de razas, de ideologías… Aúna a todos. Pues bien, este pendón se llama España y se hace necesario compaginar la fuerza con el equilibrio, el sentido de la responsabilidad con el de la unidad en alcanzar fines y metas.

Las raíces de esta crisis se sustentan en unos modos de conducta que se hace necesario cambiar. En la medida que consigamos hacerlo, estaremos poniendo los cimientos para su superación. Un primer paso será el ser conscientes de que el cambio también pasa por nosotros mismos.

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Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

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