El Ayuntamiento de Martín Muñoz de las Posadas ha dado por finalizado el proyecto ‘Huertas y Casillas contra la despoblación’, una iniciativa destinada a ayudar a la fijación de población y para atraer nuevos pobladores mediante el impulso de la producción tradicional y ecológica de tomates y la recuperación del patrimonio etnológico vinculado a las huertas y las casillas del municipio.
A lo largo del proyecto — que contó con una subvención del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para la financiación de proyectos promovidos por entidades locales para la innovación territorial y la reactivación de la actividad socioeconómica — se llevaron a cabo tareas relacionadas con la investigación y la documentación digital de las casillas que aún perviven, además de la búsqueda documental para rastrear los orígenes de la tradición hortelana de la localidad.
También se desarrollaron cursos de formación entre los hortelanos locales en producción ecológica y se creó un inicial banco de tierras para acoger a nuevos productores que quieran emprender en la localidad. Otra línea de trabajo se centró en la mejora de la comercialización abriendo un cauce de distribución on line y creando una nueva imagen marca del tomate local. Además, se habilitó un espacio en una sala del Palacio del Cardenal Espinosa como oficina de gestión de comercialización y para la acogida de turistas y visitantes.
Al mismo tiempo, se llevó a cabo una acción formativa sobre cultivo, transformación y comercialización del tomate de Martín Muñoz de las Posadas dirigida a los productores y a los potenciales interesados en sumarse a la producción de tomates en la zona. Una actividad que, además de las sesiones presenciales de formación, se complementó con la realización de diversas salidas, como la visita a Piñel de Abajo (Valladolid).
Por otro lado, según detallaron desde el proyecto, se definió una ‘Estrategia Diferenciada de Comercialización del tomate de Martín Muñoz’, “en donde se están dando los primeros pasos para poder desarrollar en el futuro una Indicación Geográfica Protegida (IGP) que avale la calidad diferenciada de los tomates que se producen en esta zona debido a las variedades locales que se cultivan en la actualidad — las tomatas y el tomate liso de río— como a las características concretas que tienen los suelos (y su edafología) donde se cultivan los tomates”.
Finalmente, el proyecto abordó la difusión y divulgación del producto hortícola y del patrimonio cultural local, con hitos como el Palacio del Cardenal Espinosa, la iglesia parroquial, el puente de El Naranjo o el patrimonio etnológico digitalizado. Un material de difusión y divulgación que, según expusieron, “verá la luz en las próximas fechas”.
