En las gélidas tardes invernales, las calles de los pueblos permanecen desiertas. Es una época en la que se vive, principalmente, dentro de casa, saliendo fuera lo menos posible. Así ha sido y así será. Pero desde hace casi un cuarto de siglo una actividad vespertina ha roto la monotonía en el medio rural segoviano. Son las ‘Aulas de Manualidades’ de la Diputación, capaces de sacar de sus casas a mujeres muy diversas, desde recién casadas a octogenarias. Cada una tiene una historia diferente, pero todas presentan una característica común, la de querer relacionarse con otras personas de su entorno. Y, para ello, el pretexto es la elaboración de una manualidad.
“Estas ‘Aulas de Manualidades’ comenzaron para desarrollar las destrezas de los vecinos de nuestra provincia, y se han convertido en unas actividades que ayudan a la convivencia dentro de una comunidad”, explicó ayer el presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, en la inauguración de una exposición, en el Patio de Columnas del Palacio Provincial, que reúne una selección de los trabajos manuales realizados por el alumnado —en su mayoría, mujeres— durante el curso 2013-14.
Tras insistir en el éxito de las ‘Aulas de Manualidades’, consideradas como elemento fundamental para dinamizar la vida cotidiana en los pueblos, Vázquez quiso presentar los datos que avalan la relevancia de este servicio. En el curso que concluye han participado en ‘Aulas de Manualidades’ 1.295 personas . La actividad ha llegado a 170 municipios, donde se crearon 190 grupos. 23 monitores se encargaron de enseñar a confeccionar algún tipo de trabajo manual a los asistentes. La principal novedad del curso ha sido el incremento de horas por grupo, pasando de 50 a 62, en atención a una demanda presentada por los propios usuarios.
“Lo cierto es que las mujeres se implican mucho en las ‘Aulas de Manualidades’; las participantes se conocen de toda la vida, se llevan bien y, lo que es más importante, se ayudan”, explicaron dos de las monitoras presentes en la inauguración de la exposición. “Están pendientes unas de otras, y si una falla un día a clase, la intentan echar una mano para que no pierda comba”, añadían.
A Miguel Ángel de Vicente, vicepresidente de la Diputación y diputado del área de Asuntos Sociales y Deportes, se le veía satisfecho con el balance de una actividad que, en su opinión, “es un elemento socializador en todos y cada uno de los municipios a donde llega”. De Vicente advertía que la Diputación lleva las ‘Aulas de Manualidades’ tanto a los pueblos de mayor población, donde complementan las actividades organizadas por sus ayuntamientos, como a los pequeños, aquellos que no pueden sostener por sí mismos iniciativas de este tipo.
Además, quiso llamar la atención sobre otro asunto, el de los puestos de trabajo generados por las ‘Aulas de Manualidades’ y otros programas del área de Asuntos Sociales y Deportes, estimando la cifra en “más de 500 personas”. A este respecto, destacó que la mayoría de las personas contratadas —bien por la Diputación, los ayuntamientos o empresas de servicios— son mujeres y jóvenes, “dos sectores en los que no es fácil la inserción laboral, sobre todo en el medio rural”.
Concluidas las declaraciones políticas, Vázquez y De Vicente pasearon por el Patio de Columnas, admirando obras de artesanía en cuero, reproducciones de pinturas o trabajos en mimbre. Las maravillas elaboradas por las mujeres de la provincia al tiempo que hablan de sus cosas, que es precisamente lo más importante.