La ganadora de las elecciones en Barcelona, Ada Colau (BComú), fue ayer investida alcaldesa en primera vuelta al alcanzar la mayoría absoluta con los votos de los once concejales de BComú, los cinco de ERC, los cuatro del PSC y con uno de los tres ediles de la CUP Capgirem Barcelona —los otros dos votaron nulo—, que sumaron 21. La nueva alcaldesa de Barcelona ofreció en este sentido al presidente de la Generalitat, reclamar juntos al Gobierno central las infraestructuras necesarias, “exigir más y mejor democracia, y también derecho a decidir” el futuro político de Cataluña. “Respeto incuestionable a la sociedad democrática”, añadió durante su primer discurso en el cargo, en el acto de investidura.
Lo dijo poco antes de que Mas la recibiera en la Generalitat a ella y al resto del nuevo Consistorio, como es tradición justo después de las investiduras de la Alcaldía de Barcelona. Como alcaldesa de la capital de Cataluña, también le dijo a Mas que puede contar con la “lealtad” de su gobierno. Sin embargo, también le advirtió de que la Generalitat no puede desentenderse de sus compromisos con Barcelona, aunque no aludió explícitamente a la deuda del Govern con el Ayuntamiento.
Por otro lado, Ada Colau, aseguró ayer que su gobierno asumirá toda la responsabilidad, de la que es totalmente consciente: “No somos ingenuos”. Durante su primer discurso en el cargo y para cerrar el acto de investidura, admitió que encabezará un gobierno de gente nueva en la política en la administración pública, pero también son “gente muy enraizada en la ciudad” desde el activismo social.
La nueva alcaldesa auguró que conseguir sus objetivos del mandato será difícil porque hay mucha oposición en el Consistorio, pero tuvo claro que éste no será el gran problema, sino que el gran obstáculo serán “los poderes fuertemente constituidos”. “Echádnos si no hacemos lo que hemos dicho que haríamos”, pidió, pero también reclamó que la gente le dé tiempo para conseguir sus objetivos ya para afrontar los poderes fuertemente constituidos a los que se refirió.
Colau empezó su discurso saludando a las autoridades, incluidas las “autoridades vecinales sociales”, como colectivos imprescindibles que defienden el bien común cotidianamente y sin pensar en el reconocimiento; y también evocó a los miles de vecinos que precedieron históricamente a los actuales. “No somos ingenuos”, dijo para asegurar que sería consciente de la responsabilidad que asume su gobierno, y defendió no temer la pluralidad ni la diferencia, porque admitió que en estas elecciones se ha votado que haya cambio, pero también pluralidad.
Asimismo, unas 700 personas asistieron ayer por la tarde a la investidura de Ada Colau como alcaldesa de Barcelona en el Saló de Cent del Ayuntamiento. Mientras, 2.500 personas según cifras del Ayuntamiento siguieron el acto llenando en la plaza Sant Jaume.
