Dedicarse a la investigación se está convirtiendo en una carrera de obstáculos para numerosos jóvenes. Pese a estar bien formados y tener una amplia experiencia, la sociedad solo les ofrece retribuciones y contratos junior. La falta de estabilidad y de oportunidades está provocando que muchos decidan abandonar el país o no regresar tras una estancia en el extranjero. La comunidad científica española teme que el país se quede sin los mejores científicos y advierte de que está en riesgo el relevo generacional en el ámbito de la I+D+i.
Esa preocupación ronda también desde hace meses por la cabeza del subdirector del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca (CIC), Atanasio Pandiella. Siente tristeza sólo de pensar que aquellos chicos que llegaron al salmantino Silicon Valley del cáncer se marcharán fuera atraídos por mejores condiciones salariales y científicas. Reclama a las administraciones más fondos para evitar que la inversión realizada en formar talentos no dé sus frutos.
Pandiella no duda en advertir de que Castilla y León, España e, incluso, Europa perderán los puestos de salida en la carrera científica. Asegura que en el CIC de Salamanca la reducción de las partidas destinadas a la ciencia y la innovación comenzará a notarse a partir de los próximos meses, cuando concluyen los contratos y los programas de ayudas concedidos antes de que surgieran las tensiones de tesorería de la hacienda pública.
Los pasos dados por los jóvenes investigadores son similares. La vocación científica los llevó a cursar el postdoctorado, a realizar estancias en el extranjero, a dominar idiomas y a presentar proyectos a los programas de investigación de la Comunidad y el Estado. Estabilidad, reconocimiento e independencia económica son las premisas que deberían regir el cambio de modelo para garantizar el desarrollo científico de Castilla y León.
