Bajo una fuerte presión de la Unión Europea (UE), Chipre acordó ayer un nuevo plan para contribuir a un programa de rescate internacional, después del fracaso de la primera propuesta.
La actual alternativa prevé la creación de un fondo con aportaciones de la Iglesia, las cajas de ahorro y otras instituciones para que emita bonos del Estado, contribuyendo así a los créditos de emergencia que recibirá la isla, que evitaría la bancarrota y protegería los depósitos hasta 100.000 euros.
El proyecto fue acordado por los partidos políticos durante una reunión de emergencia celebrada en Nicosia con el presidente, Nikos Anastasiades. El país debe aportar una contribución propia al plan de rescate de 5.800 millones.
Los ministros de Economía de la eurozona se declararon dispuestos a discutir el nuevo programa sobre el rescate que ha realizado Chipre y le instaron a presentarlo «lo más rápidamente posible». Así lo aseguró su presidente, Jeroen Dijsselbloem, en un comunicado al término de una teleconferencia celebrada durante la tarde.
El jefe del Eurogrupo insistió en que hará todo lo posible para que Chipre siga en la eurozona, pero «sin aumentar el coste del rescate».
El nuevo proyecto deberá ser examinado por la troika (formada por la Comisión Europea, el BCE y el FMI) y tiene que respetar «los parámetros definidos con anterioridad por el Eurogrupo», señalaron desde Bruselas.
Las dos condiciones fijadas por la UE son que el coste del rescate no supere los 10.000 millones de euros -lo que significa que Chipre debe aportar el resto que se necesite- y que la deuda del país no rebase el umbral del 100% en 2020 para garantizar sus sostenibilidad.
Además, los ministros de Economía de la Eurozona reafirmaron la importancia de garantizar plenamente los depósitos por debajo de 100.000 euros.
Bajo esas premisas, Bruselas se compromete a «garantizar la estabilidad de la eurozona en su conjunto» y a «asistir a los ciudadanos chipriotas en sus esfuerzos de reforma».
El fondo de solidaridad que se propone crear Nicosia tiene como objetivo recaudar el resto del dinero necesario para salvaguardar su parte del rescate. Con estas medidas pretende esquivar la tasa a los depositantes acordada el pasado sábado con el Eurogrupo, que fue rechazada por el parlamento del país el pasado martes.
A salvo
Mientras, el gobernador del Banco Central de Chipre, Panicós Dimitriadis, anunció un plan de reestructuración de la banca que permitirá eludir la bancarrota y mantener a salvo los depósitos de menos de 100.000 euros. «El proceso evitará la bancarrota y protegerá a los depositantes hasta esa cifra», apuntó.
Tras conocer el nuevo plan, el BCE decidió seguir proporcionando la liquidez de emergencia al país hasta el lunes, aunque advirtió de que a partir de ahí solo lo hará si ha llegado a un acuerdo sobre su programa de rescate.
Previamente, el primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, aseguró que el Gobierno de Chipre había renunciado a la imposición de cualquier tipo de tasa sobre los depósitos bancarios en el contexto del plan de rescate.
«Espero que otras autoridades actúen en consecuencia», añadió el primer ministro en referencia a la postura adoptada por la troika. De hecho, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, avisó de que «no hay muchas alternativas» a la tasa a los depositantes para financiar parte del rescate.
Por lo que se refiere a Moscú, Dijsselbloem, desveló que durante los preparativos del rescate, se discutió la posibilidad de alargar los plazos y reducir los intereses del crédito de 2.500 millones que Moscú concedió a Nicosia, pero no de un nuevo préstamo ni de la compra por parte de los rusos de algún banco chipriota.
