El programa de ahorro de Chipre está prácticamente cerrado y solo falta la aprobación de la troika para que la isla reciba a cambio 10.000 millones de euros. La Unión Europea, el Banco Central y el Fondo Monetario Internacional tienen que dar ahora su visto bueno al plan de ajuste. El paísha sido rescatado por el momento, pero el paquete de ayuda ha sacudido los fundamentos del euro: los depósitos de los ahorradores ya no se consideran seguros y los futuros rescates pueden ser muy diferentes a lo visto hasta ahora.
Programa de ahorro: El paquete de ayudas ya está listo, aunque los acreedores internacionales tendrán la última palabra. El memorándum del programa de ahorro chipriota contempla una reducción de entre el 6,5 y 12,5% de salario de los funcionarios, todas las pensiones se recortarán un 3%, se impondrán gravámenes a los bienes inmuebles adicionales para recaudar 70 millones de euros; se subirá el impuesto empresarial del 10 al 12,5% y las tasas para el tabaco, el alcohol y el combustible, y el IVA se incrementará del 17 al 19%, además, el aparato estatal se adelgazará a través de las privatizaciones.
Casinos e incentivos: El Gobierno de Chipre levantará las actuales restricciones a la actividad de los casinos en el país y establecerá incentivos fiscales para los beneficios reinvertidos en la isla en el marco del paquete de medidas para reactivar la economía, después de que el rescate pactado implique una drástica reducción de su sistema.
Sin ayuda rusa: El viceprimer ministro de Rusia, Igor Shuvalov, aclaró que no habrá ayudas públicas para los ciudadanos de ese país afectados por la quita sobre los depósitos bancarios en Chipre que superen los 100.000 euros. «Si hay gente que ha perdido el dinero que depositó en estos dos grandes bancos, siento decirles que el Ejecutivo no va a adoptar ninguna medida en este sentido» manifestó. No obstante, subrayó que «si alguna empresa pública sufre pérdidas graves, el Estado está listo para considerar cualquier medida específica, de forma pública y transparente», concluyó Shuvalov, en la cadena de televisión nacional.
El futuro: El futuro de la isla se presenta sombrío, según el comisario de Economía de la UE, Olli Rehn. El sobredimensionado sector bancario chipriota tendrá que reducirse hasta 2018 hasta un nivel considerado normal para los Veintisiete, algo que costará crecimiento y puestos de trabajo. Además, los expertos creen que la isla dependerá más tiempo de lo previsto de los acreedores.
Otros rescates: Es algo controvertido que las futuras acciones de rescate en la eurozona sigan el modelo chipriota. El jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, destacó que si los bancos entran en dificultades, «la respuesta ya no será automática: nosotros solucionaremos sus problemas». En lugar de eso, los ahorradores y acreedores tendrán que responder por el saneamiento de los bancos y no solo los contribuyentes, lo que podría crear un peligroso precedente en la eurozona, criticó la agencia de rating Standard & Poor’s. Ya se ha desatado el debate en torno a una nueva tendencia de los rescates bancarios.
Los acreedores: «El halo de seguridad ha desaparecido», criticaba el analista del Deutsche Bank Bernhard Speyer. En cuanto un Estado endeudado esté en dificultades en el futuro y se empiece a debatir su rescate, los ahorradores sabrán que su dinero está en peligro y podrían cerrar sus cuentas en masa (algo que se conoce como bank run). El exjefe del eurogrupo Jean-Claude Juncker advirtió en declaraciones a un programa de televisión alemán: «No podemos dar la impresión de que los inversores no pueden traer su dinero a Europa, eso daña a la Unión como plaza financiera en conjunto». La asociación bancaria IIF ve consecuencias negativas para los bancos: «La nueva tendencia supone más estrés para las entidades de economías débiles -sobre todo Portugal, España o Italia- para conseguir capital».
Bancarrotas bancarias: La Unión Europea quiere hacer pagar a los grandes ahorradores las futuras bancarrotas de los bancos, al menos, así es lo que apuntan los planes de la Comisión Europea que se prevén aprobar en verano. El comisario de Mercado Interior, Michel Barnier, dijo que los «principales acreedores y dueños de depósitos no asegurados podrían tener que contribuir a los costes de una insolvencia ordenada» de sus bancos. Por ley están protegidos los depósitos de hasta 100.000 euros.
Contagios: Se ha reducido notablemente el peligro de contagio, pero no ha desaparecido. Además, según sus críticos, la gestión política de la crisis de Chipre fue demasiado mala, ya que los acreedores necesitaron dos intentos en 10 días, a lo que se sumó una mala comunicación y la indignación pública de los ahorradores.
Focos en crisis: Cinco países del euro recibieron ya paquetes de ayuda: Grecia, Portugal, Irlanda, España y Chipre, y todos se siguen preocupando en la eurozona. El próximo candidato se considera Eslovenia, que, según los pronósticos del Commerzbank, tendrá que pedir un rescate este año. También Italia, que sufre un estancamiento político, y Francia también ha atraído las miradas por sus reformas paralizadas y su alto déficit estatal.
Los paraísos fiscales: En la zona euro hay más Estados pequeños con un sector financiero sobredimensionado, como Malta y Luxemburgo, donde hay miedo a un policía del euro alemán que exija una reducción de sus sectores bancarios, según escribía el Frankfurter Rundschau. Hasta ahora, el Gran Ducado se benefició de lo ocurrido en Chipre en el sentido de que acogerá el dinero de los inversores que iban a asignar en ese país o que se marcharon del mismo. Estas figuras valoran el buen sistema judicial y las medidas contra el lavado de dinero de Luxemburgo, señaló el presidente de la asociación bancaria de esa nación, Ernst Wilhelm Contzen.
España, sin riesgo: El secretario de Estado de Comercio español, Jaime García-Legaz, insistió ayer en que los ahorradores patrios pueden estar «absolutamente tranquilos» porque «no hay riesgo» de que pueda pasar algo parecido a lo de Chipre. Además, indicó que el país «ha hecho sus deberes», con un programa de recapitalización de sus bancos que es un «ejemplo a nivel internacional» y con los bancos «más saneados de Europa».