El número de población en España descenderá en 2013 por primera vez desde 1981, al pasar de los 46.196.278 millones de este año a los 46.094.454 proyectados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para el próximo año. Esta cifra alcanzaría en 2052 los 41,5 millones de habitantes, un 10,2 por ciento menos que en este 2012.
Así, el estudio ‘Proyecciones de Población a corto plazo (2012-2022) y a largo plazo (2012-2052)’, señala que, de mantenerse la tendencia demográfica actual, España contaría en 2022 con 45,0 millones de habitantes, un 2,5 por ciento menos que este año.
Castilla y León por su parte perderá 15.149 habitantes a lo largo de la próxima década si se mantienen en el futuro las actuales tendencias demográficas. La caída será superior a la media del país, ya que la previsión de un descenso del 6,1 por ciento de población en la Comunidad en este tiempo es del 2,5 por ciento para España, que perdería 1,15 millones de habitantes. De este modo, Castilla y León llegaría a 2022 con 2,32 millones de habitantes, frente a los 2,4 actuales, y España pasará de 46,19 a 45,04 millones, según las Proyecciones de población a corto plazo (2012-2022) y a largo plazo (2012-2052), publicadas hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Entre las causas se encuentran la progresiva disminución del crecimiento natural de la población, y un saldo migratorio negativo o muy discreto, que romperían la evolución de la última década, de 2002 a 2012, período en el que la Comunidad Autónoma logró ganar 24.782 residentes, un uno por ciento más, a un ritmo menor también que el resto de España que registró un aumento del 12,8 por ciento, con 1,15 millones de habitantes nuevos. Según el INE, en 2015, Castilla y León contará con 2,43 millones de residentes, que serán 2,38 en 2018 y los 2,32 citados en 2022.
Si se observan los datos por provincias, ninguna ganará población, y las más castigadas serán las de Ávila, Burgos y Zamora, donde se prevén caídas del 10,04 por ciento, en el primer caso, y del 8,59 y 9,83 por ciento, en los otros dos. Así, de continuar la tendencia, Ávila perdería entre este año y 2022 un total 16.702 habitantes, al bajar hasta los 149.599; Burgos, 30.915, hasta los 328.931, y Zamora, 18.551, hasta los 170.229 habitantes.
Por lo que respecta al resto, dentro de la media del seis por ciento se encontrarían León que perdería 27.667 habitantes (-5,8) hasta los 449.725; Palencia, 11.270 (-6,75) hasta los 155.779; Segovia, 9.618 (-6,05) hasta los 149.351, y Soria, donde el descenso previsto es de 5.184 personas (-5,63) hasta las 86.873. Finalmente, en Salamanca la caída sería del siete por ciento, con 23.954 habitantes menos, hasta los 318.209, y en Valladolid, del 1,45 por ciento, con 7.630 personas menos, hasta las 519.140.
Cabe señalar que prácticamente la situación se repite en todas las autonomías, salvo en las Islas Baleares, Región de Murcia, Andalucía y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. En estos casos, la estadística del INE prevé repuntes poblacionales del 2,2 por ciento, en el caso de Baleares, que cerraría la década con 2.426 habitantes más; del 1,2 por ciento en el de Murcia, con 1.734 residentes nuevos, y del 9,7 y 13 por ciento en los otros dos, que alcanzarían 749 y 1.007 ciudadanos más.
El crecimiento vegetativo de la población, es decir, la diferencia entre las defunciones y los nacimientos, marcará la tendencia en Castilla y León. Así, está previsto que nazcan en la próxima década 171.209 personas y fallezcan 279.293, lo que supondrá una pérdida poblacional de 108.084 residentes. Todos los años registrarán saldos negativos, los mayores a medida que concluya la década. Así, a partir de 2019 la población caerá por encima de los 12.000 habitantes. En concreto, en este año serán 12.142, para elevarse a 12.554 en 2020 y para aproximarse a los 13.000 (12.910) en 2021.