El tiempo es uno de los temas centrales de todas las conversaciones, pero pocas veces se puede hablar con datos sobre la mesa que demuestren los recuerdos que tenemos en la cabeza. Los que sí los tienen son los trabajadores de la Agencia Estatal de Meteorología que aseguran que la primavera que concluirá el próximo sábado ha sido la cuarta más cálida en Castilla y León desde 1971 y la sexta más seca, con una temperatura media de 11,7 grados centígrados, y un 55,3% menos de precipitaciones que hace un año.
La media térmica se situó 1,8 grados por encima de lo normal (9,9) y más de dos sobre la de 2013, que fue “fría” (con nueve grados de media). En cuanto a las precipitaciones, se registraron 89 litros por metro cuadrado (frente a los 199 de 2013), un 31% por debajo de lo habitual (130 litros por metro cuadrado).
Invierno muy húmedo
A sí lo aseguró ayer en Valladolid el delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Castilla y León, José Pablo Ortiz de Galisteo, quien definió la estación que acaba como “muy cálida y muy seca”, lo cual ha contrastado con el invierno “muy húmedo” que la ha precedido.
Ortiz de Galisteo confirmó que sólo las primaveras de 1997, 2006 y 2011 presentan registros térmicos medios superiores, al tiempo que añadió que “casi toda” la región se situó por encima de la media de temperaturas, con la salvedad de algunos puntos en el norte.
De esta manera, Ávila fue la capital más cálida esta primavera, con 2,8 grados de media más de lo habitual, seguida de Valladolid y Segovia (dos grados por encima de lo normal). A esto se suma la escasez de heladas, alrededor de un 50% menos de la media, con Zamora y Ponferrada como casos extremos, donde no se registró ninguna helada, y Valladolid, con tan sólo una, frente las cifras de entre cinco y doce días con heladas de otros años.
Además, casi todas las jornadas tuvieron temperaturas máximas por encima de sus valores habituales, algo que no fue tan marcado en las mínimas, lo que genero una amplitud térmica pronunciada que llegó hasta los 22 grados en Peñafiel (Valladolid) el pasado 17 de marzo.
A nivel de precipitaciones, la distribución fue muy irregular, de modo que, a pesar de su escasez, en León se recogió un 1% más agua de lo habitual, mientras que en Valladolid la primavera fue “extremadamente seca”, con un 56% menos precipitaciones (52 litros por metro cuadrado frente a los 119 de lo normal). Así, la capital del Pisuerga se encontró con su tercera primavera más seca desde que hay registros, si bien en el punto de medición del aeropuerto fue la más seca certificada.
Todo esto ha provocado, a juicio del delegado territorial de la Aemet, que se haya consumido el superávit de agua acumulada tras un invierno muy húmedo, de manera que el balance hidrológico se ha compensado y actualmente está “sólo un poco por encima de lo normal”.
Un verano normal
Por su parte, el verano entrará este sábado a las 12.51 horas y lo hará acompañado de tormentas, que desde el próximo martes podrán ser más intensas y acompañadas de rachas de vientos, de modo que hasta el final de junio habrá “algo más de precipitaciones” que en las semanas precedentes, con valores térmicos por encima de los 25 grados centígrados.
De esta forma se pronunció el jefe de Predicciones de la Agencia en Castilla y León, Juan Pablo Álvarez, quien puntualizó que tanto los valores térmicos como pluviométricos previstos para la estación estival serán los “normales” para esta época del año.
El subdelegado del Gobierno en Valladolid, José Antonio Martínez Bermejo, hizo un llamamiento a los ciudadanos para extremar la precaución ante el riesgo de incendios derivado de la escasez de lluvias y la abundante maleza crecida por un invierno lluvioso y advirtió de que con cada incendio “se pierden muchas cosas y se arriesgan vidas humanas”.