Si el déficit sanitario está obligando a la Consejería de Sanidad a agudizar el ingenio a marchas forzadas para saldar las facturas que tiene en el cajón y controlar el gasto, ahora la patronal de las empresas de tecnología sanitaria, Fenin, da una vuelta de tuerca más y denuncia que la Comunidad debe más de 475 millones al sector, una cifra que no es baladí, teniendo en cuenta que Castilla y León arrancó este año 2011 con una deuda sanitaria de 512 millones (312 de gasto farmacéutico y 200 millones en material sanitario utilizado en los hospitales).
En concreto, la Comunidad adeudaba 476,9 millones al sector de empresas de tecnología a 30 de septiembre de este año, lo que supone 84,98 millones más que en 2010 por estas fechas. Además, se encuentra en el pelotón de cabeza de las autonomías morosas que en su conjunto deben al sector el 60 por ciento de lo que adeudan todas, 4.740 millones de euros. Por delante, de la Comunidad (con el 10 por ciento de la deuda y 476,9 millones) están Andalucía (24,65 por ciento y 1.168 millones), Comunidad Valenciana (18,70 por ciento y 886 millones) y Madrid (11,13 por ciento), según los datos facilitados a Ical por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria.
Al volumen de facturas pendientes de cobro, se suma que la Comunidad está abonando ahora sus facturas en una media de 618 días, cuando hace un año pagaba en 524 jornadas. Esta corriente no sólo se registra en la región, ya que en el conjunto del país las administraciones están pagando a 431 días, cuando hace un año lo hacían en 299. Esto indica que superan los 18 meses en sus plazos medios de pago. Junto a Castilla y León, destacan también los días que tardan en pagar en Valencia (765 días), Cantabria (680) y Murcia (673).
La situación de la región no es diferente a la de la mayoría de las autonomías, según Gloria Rodríguez, responsable de Relación con las Comunidades Autónomas de Fenin, que precisa que el sector viene sufriendo la morosidad de las administraciones desde 2007, cuando arrancó la crisis. Desde entonces, el empeoramiento ha sido progresivo, por lo que estas empresas confían que en 2012 los presupuestos de las comunidades en materia de Sanidad sean «realistas y finalistas» y el nuevo Gobierno «haga un seguimiento y controle el funcionamiento del sistema sanitario».
«La situación es muy difícil. En un contexto como el actual el sector no va interrumpir el suministro, porque somos un colectivo ético, que sabe que esto puede repercutir en los pacientes. Eso sí, si los impagos continúan muchas empresas se verán abocadas a su desaparición, teniendo en cuenta que tienen que seguir pagando los impuestos y el IVA de facturas que no han cobrado, y que también tienen que pagar a sus propios proveedores», concluyó Rodríguez, quien recordó la importancia del sector para el país, por el producto que fabrica, la mano de obra cualificada que emplea y el peso que tiene en la exportación.